La ayuda humanitaria española se desploma con recortes del 88% en cuatro años

La ayuda humanitaria internacional alcanzó cifras record durante el año 2013 y, sin embargo, la respuesta internacional sigue sin estar a la altura de las crecientes necesidades y de las complejas crisis a las que debe enfrentarse. La crisis siria y la tardía respuesta al Ébola dejan patente una clara y grave falta de voluntad política en la resolución de conflictos armados, así como una cada vez más acuciante falta de fondos para atender las demoledoras consecuencias de las emergencias humanitarias.

Los grandes recortes de la ayuda humanitaria española (el componente de la cooperación que más hadisminuido) están limitando la capacidad de España para responder a las crisis. Solo a través de créditos extraordinarios, y de modo insuficiente y tardío, se han podido sumar algunos fondos en las crisis de los Territorios Palestinos Ocupados, Siria o del Ébola.

Durante los años 2013 y 2014 se han agravado algunas de las crisis humanitarias ya existentes y han surgido otras nuevas, haciendo que se declararan simultáneamente cinco emergencias nivel tres, el nivel máximo de gravedad que decreta las Naciones Unidas para las crisis humanitarias, en Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur e Irak, a las que vino a añadirse la epidemia de Ébola. Y por si todo esto fuera poco, 2014 vio también cómo Libia caía de nuevo en el caos, cómo la violencia asolaba Ucrania y cómo la nueva ofensiva de Israel contra Gaza dejaba tras de sí más de 2.000 muertos, de los cuales un 70% eran civiles, y decenas de miles de personas desplazadas. La escasa y tardía respuesta internacional a las mismas muestra que ciertas amenazas, si no se abordan desde su inicio, tienden a agravarse y a desembocar en graves crisis y en enormes movimientos de población. En este contexto, 2014 terminará con más de 50 millones de personas desplazadas o refugiadas, la mayor cifra desde la II Guerra Mundial.

En este contexto de aumento de las necesidades, los fondos destinados a ayuda humanitaria internacional experimentaron en el año 2013 un significativo crecimiento, alcanzando un techo hasta ahora desconocido: 22.000 millones de dólares. Esto supuso un aumento del 27% respecto de los 17.300 millones de dólares concedidos el año anterior, y un 13% más que el récord anterior, fijado en los 19.400 millones que se desembolsaron en 2010 (en respuesta a desastres de gran escala, como el terremoto de Haití o las inundaciones de Pakistán). Este incremento tiene también su parte menos positiva, ya que más de un tercio de las necesidades existentes en 2013 quedaron sin cubrir. Esto ocurre en un escenario de polarización y extrema tensión en el Consejo de Seguridad de la ONU, que pone de relieve la ineficacia de la maquinaria humanitaria ante crisis altamente politizadas como, por ejemplo, las de Oriente Medio y Ucrania.

En el caso español, el presupuesto de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) destinado a ayuda humanitaria continuó experimentando una significativa reducción durante el año 2013, lo cual sigue siendo muy preocupante y no tiene fácil justificación. Se han imputado como gastos de acción humanitaria 38.835.191,85 euros, casi un 90% menos que en 2010. España es el país que más ha reducido sus fondos de ayuda humanitaria desde entonces, con recortes incluso mayores que en otras políticas sociales: de los 356 millones de euros de aquel año, a 216 millones en 2011 y 72 millones en 2012. Si comparamos las cifras de 2013 y 2012 veremos que, en tan sólo un año, la ayuda humanitaria española se ha reducido en un 47%. Esto supone que, a día de hoy, el porcentaje que representa la ayuda humanitaria respecto al total de la AOD española apenas supera el 2,17 %, cifra muy por debajo de la media internacional. El hecho de que el componente humanitario de la ayuda española esté siendo el que más esté sufriendo los recortes hace que la capacidad para responder a muchas de las crisis se vea totalmente condicionada a la disponibilidad de fondos.

Según el informe ‘La acción humanitaria en 2013-2014: una respuesta tardía’, elaborado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) con la colaboración de Médicos Sin Fronteras (MSF), y presentado hoy en Madrid, los recortes en la ayuda humanitaria española impiden una respuesta mínimamente digna. “Más allá de la buena voluntad de muchos de los responsables de la ayuda española y de la Oficina de Acción Humanitaria de la AECID, la falta de fondos ha hecho que deban solicitarse créditos extraordinarios de modo urgente para poder responder a la crisis siria o al Ébola”, señala Francisco Rey, codirector del IECAH.

“Parecería razonable que, en lugar de utilizar este tipo de mecanismos que hacen tardía la respuesta, se aumentaran los presupuestos, pues, aunque no sepamos dónde o cuándo, está claro que se van a producir nuevas crisis con graves consecuencias humanitarias”, añade.

Los casos analizados en el Informe denotan que la mayoría de organismos internacionales y gobiernos donantes no están siendo capaces de garantizar presencia humanitaria en los escenarios más complejos, o responder de modo oportuno a nuevas crisis como la epidemia de Ébola. No hay, en definitiva, voluntad política ni financiera para reaccionar con vigor a las emergencias derivadas de conflictos o desastres, que más sufrimiento causan. Sólo en 2013, se registraron 330 desastres naturales, que afectaron a 96,5 millones de personas y 35 conflictos armados.

En palabras de Joan Tubau, director general de Médicos Sin Fronteras, “la crisis del Ébola ilustra la dificultad que tiene el sistema humanitario en responder rápida y eficazmente a nuevos retos y a emergencias complejas.

Cuando por fin algunas de las promesas llegan al terreno, sólo se traducen en dinero y en capacidad logística, pero no en las suficientes manos para enfrentarse a la enorme tarea que tenemos ante nosotros. España, que podría haber desempeñado un papel importante en la respuesta global a la epidemia, ha optado por quedarse al margen, limitándose a realizar una escasa contribución económica y dejando patente la tremenda desigualdad entre lo que se gasta en hacer frente a unos pocos casos importados dentro de nuestras fronteras y lo que aporta para combatir la epidemia en su foco, donde realmente está el problema. Un país como el nuestro, que hace apenas cuatro años era uno de los referentes en la respuesta a emergencias, ni siquiera está hoy ubicado entre los 20 que más aportaciones han hecho al fondo internacional contra el Ébola”.

Y todo ello, como señala Jesús A. Núñez, codirector del IECAH, responde a que “encerrados en una visión cortoplacista que solo puntualmente activa limitados parches allí donde se identifiquen riesgos para los intereses propios, se ha optado por una mera gestión de los problemas heredados del pasado, sin afán alguno por resolverlos realmente, en la medida en que eso último obligaría a articular un esfuerzo sostenido, multidisciplinar y multidimensional para el que muy escasos actores están actualmente dispuestos”.

El décimo informe del Observatorio de la Acción Humanitaria ha sido elaborado por el IECAH en colaboración con MSF y con la participación de Development Initiatives. Analiza la evolución de la financiación humanitaria internacional y española y dedica un capítulo al conflicto de Siria y otro a la epidemia de Ébola, que aborda desde las perspectivas política, de seguridad y humanitaria; asimismo, incluye una cronología de acontecimientos internacionales.

El Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria es una iniciativa independiente que surge en el año 2000 con el objetivo de contribuir a la mejora de la acción humanitaria española. Centra su actividad en los ámbitos de la investigación, la docencia, la sensibilización y la consultoría sobre estas materias. Colabora con las organizaciones humanitarias, tanto ONG como las diversas Administraciones públicas o instituciones privadas.

Deja un comentario / Mallorca Confidencial no se hace responsable de los comentarios vertidos en su web.