El sistema educativo adolece al profesorado y afecta negativamente al rendimiento de los alumnos

La tesis doctoral de David Sánchez Llull, defendida en la UIB, investiga el impacto del síndrome de agotamiento profesional (burnout) sobre el profesorado de los centros de enseñanza pública de las Islas Baleares. La tesis la han dirigido los doctores Martí X. March y Lluís Ballester, del Departamento de Pedagogía y Didácticas Específicas .

En el contexto educativo, el síndrome de agotamiento profesional es una problemática psicosocial que afecta significativamente el profesorado y que se caracteriza por el cansancio emocional, la despersonalización y la baja realización personal. A la vez, esta problemática está ligada al rendimiento educativo.

El investigador ha detectado niveles moderados de agotamiento profesional en los centros de enseñanza públicos de las Islas Baleares, con un porcentaje importante de docentes susceptibles de desarrollar el síndrome o que la padecen. Así, según la investigación de David Sánchez, el síndrome afecta aproximadamente a un 33 por ciento del profesorado de las Islas Baleares y, en cuanto a las variables analizadas, la investigación ha detectado que un 33,04 por ciento sufre cansancio emocional, un 32,16 por ciento presenta problemas de despersonalización y un 33,16 por ciento del profesorado tiene poca realización personal.

A la vez, la investigación señala que el plan de prevención de los riesgos laborales, seguridad y salud es deficitario y también destaca que no cumple las normativas española y comunitaria de manera rigurosa, y eso impide que problemas psicosociales como el agotamiento profesional se puedan detectar y prevenir, y que se pueda actuar para minimizarlos.

El investigador apunta que el modelo educativo de las Islas Baleares adolece los profesores de manera significativa y que las herramientas para minimizar las problemáticas psicosociales que actualmente inciden en los centros públicos, y más concretamente los planes de prevención de riesgos laborales, no se aplican de manera correcta. Así, se crea un contexto laboral que fomenta una escuela no saludable. Ante esta situación, se plantea la necesidad de crear escuelas que potencien una interacción positiva y directa entre profesor y alumno, porque proporciona seguridad tanto al docente como al discente, desde la perspectiva de que un entorno escolar positivo repercute directamente en la actitud de los profesores de manera positiva y mejora el proceso de aprendizaje de los alumnos y, en consecuencia, también los resultados académicos.

En definitiva, David Sánchez concluye que hay que fomentar una escuela saludable a partir de los planes de prevención de riesgos laborales, seguridad y salud para lograr reducir uno de los problemas más importantes que afectan al sistema educativo, el burnout. Es a partir de la reducción de esta problemática psicosocial que se podrá conseguir incidir positivamente en los resultados académicos de los alumnos y minimizar otro problema grave, el problema del fracaso escolar en las Islas Baleares.

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