César Bona, candidato al mejor maestro del mundo: “Hay que escuchar más a los niños”

“Hay que escuchar más a los niños y conseguir que ellos se sientan protagonistas de su aprendizaje”. Éste es uno de los principales retos que lanzó el maestro español, candidato al mejor maestro del mundo, César Bona, durante su conferencia que ha impartido hoy en el Auditórium de Palma, con motivo del X Aniversario de la Escoleta ASIMA.

César Bona dejó claro durante sus 60 minutos de intervención que en las aulas los profesionales tienen que “estimular la curiosidad y la imaginación de los niños, priorizar la creatividad y los valores como motivación, esfuerzo, autoexigencia, colaboración, solidaridad, como grandes motores del aprendizaje”,  pero es más contar también otro actor “fundamental y clave” como “son las familias y su entorno”.

Durante su exposición titulada “Retos y desafíos de un maestro”, ante más de un millar de empresarios, directivos, familias y profesionales relacionados con el mundo de la educación, el candidato al “nobel” de los profesores, animó a que experiencias que tengan en cuenta el factor humano salgan a la luz.

Por su parte, el vicepresidente de ASIMA, Francisco Martorell, recalcó el papel de la educación a lo largo de los 50 años de ASIMA. “ASIMA es más que creación de empleo, más que economía. En ASIMA somos personas y creemos que todos los empresarios tenemos un papel activo en la sociedad. Hoy es un ejemplo”.

En este sentido, entiende que no existe un futuro sin educación, sin valores: “Estoy convencido que la enseñanza que deja huella, como la de César, es la que se hace de corazón y con corazón. Y es más, estoy convencido que lo que le damos a los niños, es lo que ellos sembrarán y devolverán en sus pueblos, calles, futuras empresas… Confío y espero que este acto sea un pequeño balón de oxígeno para construir un futuro mejor, más humano y más comprometido y solidario”.

ACTITUD POSITIVA Y ESCUCHA
El respeto, la escucha atenta, el pensamiento crítico, el orden consensuado, la actitud positiva y la vocación fueron ingredientes de la exposición de César Bona en la que también defendió que “frente a la rigidez de las programaciones, nos tenemos  que parar a conocer en profundidad a los niños que van a pasar  tanto tiempo con nosotros… La infancia pasa rápido, no olvidéis la importancia de disfrutarla”.
Bona agradeció su nominación al “Global Teacher Prize” porque ha hecho posible que se hable de la educación “en positivo”. En este sentido, Bona mostró la necesidad de inculcar el respeto por los alumnos y escucharlos así como insistir con ahínco por educar en la empatía y la sensibilidad.

Por otra parte, el maestro consideró que es muy importante que los niños “participen en la sociedad”, que “se les anime y se les escuche”. Colaboración es precisamente lo que César Bona reclamó a las familias.  A su juicio, “no existe la dicotomía entre educar y enseñar que mucha gente esgrime para diferenciar el papel de padres y maestros, ya que ve vital que familias y profesores hagan equipo y siempre estén muy comunicados”.

César Bona también aprovechó para explicar cómo es su clase, en el colegio zaragozano Puerta de Sancho, concebida “como un engranaje en el que cada persona tiene una función”. Llama la atención la distribución de las mesas de trabajo: unas, dispuestas para acoger a cuatro personas; otras, para cinco y, en medio de ellas, una de un único alumno. Hay también unas normas de respeto y de convivencia escritas a todo color en la pared, y una serie de alumnos responsables, que se encargan de hacerlas cumplir. Y hay, finalmente, estudiantes -y esto ya es menos frecuente- que ejercen funciones como la de la abogada, que media entre el maestro y las personas que han ingresado en la lista negra de los que hablan demasiado, o la del cabecilla de los sublevados, que recoge de forma anónima las quejas, comentarios o denuncias de sus compañeros.

Así, en su clase está también el historiador (que escribe las historias curiosas que ocurren al grupo) y el responsable de la lista blanca de los altruistas, que pone en contacto a los alumnos que se ofrecen a ayudar a sus compañeros en alguna asignatura con los chicos que solicitan recibir un refuerzo en esa misma materia.

Bona concluyó con “hay que demostrar que amamos nuestra profesión, que tenemos pasión por educar y que los niños son lo más importante”.

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