El ‘pequeño Nicolás’ mallorquín asegura ante el tribunal que el estafado fue él y su familia

La Fiscalía pide cuatro años de cárcel por un presunto delito de estafa por valor de 38 millones de euros

El ‘pequeño Nicolás’ a la mallorquina, el joven Luís Rodríguez Toubes, que en 2011, con sólo 21 años, presuntamente estafó a un matrimonio mallorquín bienes por valor de 37,9 millones de euros, se sienta desde este lunes en el banquillo de los acusados y, en su declaración, ha subrayado tajantemente ante el tribunal, que “los estafados fuimos nosotros”, en relación a su familia y a él mismo.

Tal y como ha puesto de manifiesto durante la vista oral, que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares, la pareja supuestamente perjudicada le dijo que “no tenían hijos y que les gustaría que su patrimonio quedara en manos de alguien de su misma cuerda, de su mismo nivel”. “Querían donarme sus bienes y me los fueron entregando poco a poco. Son peculiares, no son gente común”, ha apuntado.

Sin embargo, la Fiscalía que pide para el procesado una pena de cuatro años de cárcel, asevera que fue Rodríguez Toubes quien convenció a los afectados de que le compraran dos inmuebles contiguos a la vivienda del matrimonio que en realidad no eran suyos y, a cambio de hacerles un precio ventajoso y encargarse él de la operación ante el banco, le donasen todos sus bienes a fin de aparentar solvencia económica.

La acusación particular, ejercida por el matrimonio a través de los letrados Eduardo Valdivia y Jaime Campaner, reclama por su parte hasta ocho años de cárcel para el inculpado, quien fue detenido por estos hechos el 26 de julio de 2011.

El inculpado, asistido por el abogado Laureano Arquero, ha precisado que tenía una relación “bastante antigua con ellos porque eran vecinos y sus respectivas familias se conocían desde hacía años”. Es más, ha manifestado que constituían dos de las pocas familias “buenas” de Llucmajor, una localidad que ha calificado “de payeses”.

El importe total de las fincas donadas asciende a 37,3 millones de euros. El acusado adujo del mismo modo que, además de aparentar solvencia, debía entregar cantidades en efectivo a cuenta, por lo que le entregaron 200.000 euros en efectivo y choques por valor de 359.155 euros que el joven incorporó a su patrimonio.

El juicio continuará a lo largo de toda la semana.

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