‘En la violencia machista los medios no deberían dar la noticia, sino denunciarla’

Ocho muertes por violencia de género en las primeras semanas de 2016 en el conjunto de España, y la muerte de la primera mujer a manos de su pareja en las Islas durante el presente año, sumada a oros dos casos que tuvieron lugar a principios de semana, han aumentado más si cabe la preocupación ante una problemática que se antoja muy difícil de detener. Desde el Institut Balear de la Dona, su directora Rosa Cursach admite que la situación es ‘alarmante’.

Demoledor arranque de año en Baleares y en España:
Como sociedad nos debemos avergonzar de esta situación, más aún cuando existe todavía una corriente que lo justifica. Estos asesinatos no son casos aislados, y se producen en el contexto de una estructura machista.

¿Por qué no se consigue atajar esta espiral?
El caso de Ana Orantes, en 1997, denunciando el maltrato públicamente días antes de ser asesinada supuso el principio para que los medios se hicieran eco de estos casos, que son consecuencia de estructuras patriarcales y machistas. Quizás todavía se deben dedicar más recursos, incidir más en la educación de las personas para cambiar esta mentalidad. La educación pasaría por reforzar la autonomía de las mujeres y educar a los hombres en valores que hoy a muchos de ellos les resultan todavía ajenos: colaboración, cooperación, sensibilidad.

¿Esa autonomía se conseguiría asegurándoles el acceso a una vivienda en caso de violencia?
Algún partido lo ha propuesto. En realidad las casas de acogida ya existen, en este caso de forma gradual y acompañadas. Además de eso hay pisos de alquiler social, pero antes se debe pasar por una casa de acogida.

¿Pero en tal caso no se cae en el peligro de estigmatizar?
Depende el proceso, no necesariamente ha de ser así. En muchas ocasiones les falta una red social, y en ese sentido la casa de acogida les ayuda.

¿Qué papel juega el IB Dona?
Yo me he encontrado muchos recursos destinados a las mujeres que son víctimas de la violencia de género, pero no los suficientes destinados a la prevención, al trabajo para crear una sociedad más igualitaria y menos violenta. El antídoto contra la violencia de género es la igualdad.

¿Cómo piensan revertir esta situación?
De entrada se han destinado 100.000 euros a asociaciones que trabajan con mujeres, y que permiten conseguir el cambio de mentalidad en la sociedad. Históricamente las mujeres han sido excluidas, y esas asociaciones que luchan por el cambio deben tener los recursos necesarios.

La muerte de Lisa Jane apenas concentró a 90 personas en Palma para recordarla y denunciarlo:
Las cosas no cambiarán hasta que seamos conscientes de la gravedad del problema. Los hombres son los primeros que deben dar un paso adelante. Hasta que el 90% de la sociedad no lo tenga como uno de sus tres problemas más importantes, no podremos cambiarlo. Hoy sólo lo entiende así el 1% de la población española. Salir a la calle significa luchar activamente contra la violencia. Además la sociedad todavía responsabiliza de los asesinatos a la mujer por no romper la relación. El año pasado hubo 56 asesinos, y demasiadas veces se mira al porqué ellas no han denunciado, cuando en realidad, poder romper el círculo de la violencia no es nada fácil.

¿Y por qué no se percibe éste como un problema de todos, cuando los medios recogen esos episodios a diario?
Los medios la verdad es que juegan un papel ambivalente. En 2003 se firmó un decálogo para dar un tratamiento adecuado a la violencia de género. El lunes se titulaba en un diario que Lisa había sido víctima de un juego sexual.

Pero esas palabras estaban entrecomilladas, era la declaración de Warren Little ante el juez Castro:
Sí, pero la gente sólo se queda con el titular de primera página. Además pocas veces se contextualiza el asesinato de género dentro de una sociedad machista en la que los hombres tienen unos privilegios a los que no quieren renunciar.

En tal caso los diarios se alejarían de su función de informar sobre la actualidad para explicar reiteradamente el porqué de una situación ancestral:
En cualquier caso no se debe mostrar como un hecho aislado. Algunos diarios ya llevan este tipo de asesinatos en las páginas de política, porque desde la sección de sucesos parece más anecdótico. La violencia de género ha causado más muertes en los últimos diez años que en toda la historia terrorista de ETA. Por eso necesitamos un pacto de Estado y una contribución de toda la sociedad, y allí también juegan su papel los medios de comunicación.

¿Se podría decir entonces que no le gusta cómo los medios hemos tratado por ejemplo el primer caso de violencia machista con resultado de muerte este año en Baleares?
En mi opinión se pone demasiado el acento en el sujeto, si era o no buena persona, y no se incide tanto en que forma parte de un feminicidio. A las mujeres nos están matando. Poner el acento en lo anecdótico lo convierte en algo puntual a ojos de la sociedad. Los medios sólo dan la noticia, pero deberían denunciarla. Los propios diarios forman parte de esta estructura machista.

¿Se piensa hacer algo desde el Institut para reconducir la situación?
Sí, estamos dando forma al tema, queremos revisar el decálogo de 2003, sentarnos con los periodistas y plantearnos una nueva manera de comprometer a los medios, explicándoles cómo pueden contribuir a la lucha contra la violencia de género. También nos veremos con el Director General de Universidades para que en las aulas de la UIB se aborde la problemática.

Para terminar, ¿qué les diría como directora del IB Dona a ellas y a ellos?
A las mujeres les recomendaría que tengan amigas, y rompan el mandato patriarcal de que las mujeres somos rivales entre nosotras. Eso no es cierto. A los hombres les diría que den un paso adelante. La mayoría no son violentos, pero deben mirar hacia adentro para saber si practican o toleran los micro-machismos, que son también una manera de perpetuar esta situación.

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