Terraferida: “Queda saber si FAN Mallorca tenía conocimiento de los vertidos”

7 hectáreas de área Natural de Especial Interés destruidas en Son Olivaret. Un territorio natural protegido por la Ley de Espacios Naturales del año 1991 que ha terminado sepultado bajo toneladas de escombros. ¿La razón? Residuos producidos por las obras del gran centro comercial FAN Mallorca, inaugurado recientemente. El suceso fue denunciado por Terraferida, entidad con la que este diario digital se ha puesto en contacto para conocer más detalles relativos a esta agresión contra el medio ambiente.

Según Jaume Adrover, portavoz de Terra Ferida, los vertidos provocados por las obras del FAN Mallorca se conocían gracias a los vecinos de Son Olivaret, “que han hecho un seguimiento bastante bueno del tema”. El portavoz comenta que “este vertido comenzó hace unos 15 meses” y tras las denuncias de los residentes se personó la Conselleria de Medio Ambiente en el lugar y valoró los daños, hecho que llevó a que “se abriera un expediente por los vertidos“, motivado por la formalización de esa queja por parte de los vecinos. Al parecer, “el propietario del terreno solicitó un permiso de cultivo para, según él, recuperar cultivos antiguos”.

La gran incógnita y lo más importante, según Adrover, es saber si el FAN Mallorca era consciente de lo que estaba ocurriendo. “¿Lo sabían los del FAN? Queda saber si FAN Mallorca tenía conocimiento de los vertidos. Esta es la gran incógnita”. Afirma que “queremos que la Conselleria lo investigue” y recuerda que “en ningún momento hemos dicho que el FAN Mallorca sea el responsable; el propietario del terreno probablemente sí que tenga algo de responsabilidad, al igual que la empresa transportista”.

 

LOS VERTIDOS ILEGALES, PRÁCTICA HABITUAL

El problema reside en que, según Adrover “el FAN Mallorca tenía el proyecto y los escombros debían irse a una cantera de restauración aprobada situada en Son Delabau, en Llucmajor“, pero finalmente, “según pudieron comprobar los vecinos, solo se llevaron ahí una parte de los residuos”. Lamenta que es una práctica muy habitual a pequeña escala, pero en este caso “al ser una obra tan grande este ha sido el resultado”.

Por el momento, Terraferida está a la espera de una respuesta oficial de la Conselleria. El Ayuntamiento de Palma ya se está movilizando. Adrover expone que Terraferida cree que “ha pasado tanto tiempo sin que se haya hecho nada porque creemos que hay un colapso de expedientes de residuos en la Conselleria”. Lamenta que “más de la mitad de los residuos no van al lugar correcto porque el propio sistema lo facilita”, ya que “si tú das 500 o 600 euros a un encargado para eliminar los residuos de manera reglada, en lugar de usar el dinero para llevarlo a los lugares apropiados, se dedica a tirarlos en el terreno de algún amigo para luego repartírselo”. Según él, hace falta más control y las competencias están dispersas.

Para que Son Olivaret se recupere hará falta mucho tiempo: Adrover explica que “no sé si lo llegaremos a ver porque es un proceso muy lento y la propia administración es lenta”. Por ello, cree que “esto probablemente acabará en los juzgados y serán los jueces los que finalmente determinen las medidas de restauración y sus terminios”.

 

LOS IMPACTOS DEL TURISMO MASIVO

En relación al turismo masivo y su impacto en el entorno, ha comentado que “en el tema del agua ya se nota”. Adrover lamenta que “aunque por las lluvias los acuíferos se llenen de nuevo, será prácticamente imposible dejarlos descansar un tiempo para que la recuperación sea completa”. Sin embargo, aparte del evidente impacto medioambiental, ha explicado que “un 50 por ciento de la población ya percibe como negativo el enorme influjo turístico. Si se continúa masificando así la isla seremos extranjeros en nuestra propia tierra”, a pesar de que “somos los que votamos, los que pagamos impuestos y los que aguantamos la situación”, comenta.

Para detenerlo, Terraferida considera que tiene que haber un límite y una regulación urbanística: “No podemos poner una puerta cerrada en el aeropuerto, pero sí regular el urbanismo para reducir el crecimiento descontrolado”. Ha recordado que “somos un millón de residentes en Baleares, pero la capacidad de crecimiento puede doblar la población y eso es una locura: llevamos la inercia de los años 70 y 80 y ese crecimiento debe recortarse porque puede ir a peor”.

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