La locura del ‘Forrest Gump’ mallorquín

Jaime Perelló tratará este fin de semana de cruzar la Serra de Tramuntana en los dos sentidos

Calcula que invertirá más de 40 horas en recorrer unos 240 kilómetros

Se levanta cada día a las 4 de la madrugada. Se calza las deportivas, y se lanza a la montaña. Allí corre, de noche y en solitario, docenas de quilómetros. Jaime Perelló es uno de los cientos de aficionados al deporte que en Mallorca han caído enganchados por las carreras de montaña. Aunque en su caso quiera ir un paso más allá.

Este fin de semana, mientras España está pendiente delo que sucede en el Congreso de los Diputados, este mallorquín de 34 años tratará de conseguir un reto imposible: recorrer la Serra de Tramuntana en viaje de ida y vuelta: desde Pollença hasta Andratx, y regreso al norte de la isla. En total, cerca de 240 quilómetros. En total, cuarenta y tantas horas pateándose las montañas Patrimonio de la Humanidad.

En su recorrido, Perelló nunca estará solo: sus compañeros del Club Comando Sa Riera se irán turnando para hacerle compañía, especialmente en las horas nocturnas, que serán, como él mismo admite, “las más duras”. Además, su mujer formará parte de la aventura, aunque sea al volante de un vehículo que recogerá a los acompañantes y dispondrá del avituallamiento necesario para completar la travesía.

Mucha agua, ninguna bebida isotónica, y algo más sólido como frutos secos será la base alimentaria sobre la que Jaime Perelló tratará de completar una ‘machada’ que no le hace sentirse más cerca de Forest Gump: “él siempre corría, y yo en cambio haré buena parte del recorrido caminando”, admite.

Perelló no descarta incluso realizar alguna parada técnica de algo menos de una hora para retomar fuerzas. Pero sabe también que dejar de caminar, dejar de correr, podría ser el final de su trayecto: “cuando paras –explica- los músculos se contraen y después se hace mucho más difícil ponerse en marcha”.

Mientras cuenta las horas para que legue el viernes a las once de la mañana y su locura se ponga en marcha, Perelló recuerda cómo empezó todo. Sucedió tras no poder completar una Ultra en la que había participado. Aquél sentimiento de rabia y frustración por no poder cruzar la línea de meta la transformó en determinación para hacer realidad lo que hoy es todavía un sueño.

El atleta admite que lo que va a hacer está lejos de resultar un ejemplo de vida saludable. Todo lo contrario. “Es malo para la salud -asegura sin ruborizarse- pero es mi vicio, como el que se apoya en la barra de un bar”. Y tiene claro que cuando acabe –previsiblemente la madrugada del sábado al domingo- le esperan un par de días en los que apenas podrá moverse, con su cuerpo brutalmente castigado por la paliza a la que le va a someter. Con premeditación y nocturnidad. Pero también con mucha ilusión.

¿Y si las fuerzas flaquean? Jaime Perelló se guarda un as bajo la manga. Una llamada de ella, cuando desfallecía en una prueba disputada en la Península, le sirvió para levantarse y alcanzar el final. “Hablé con ella y me dijo que si no terminaba no volvería a salir de Mallorca para participar en una carrera”. Dicho y hecho.

Ahora el reto tiene lugar en Mallorca. Es la versión más extrema del deporte extremo. Y Jaime Perelló está dispuesto a conseguir el objetivo. ¡Mucha suerte!

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