Fallece Juan Fuster, el expresidente de Pimem

Juan Cabrera, Presidente de PIMEM y de Restauración, con Joan Fuster
Juan Cabrera, Presidente de PIMEM y de Restauración, con Joan Fuster

Juan Fuster, expresidente de la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (Pimem) entre 1989 y 1995, y dueño del mítico -y ya desaparecido- Café Niza de Palma ha fallecido este miércoles.

Desde la Federación han lamentado la ‘triste noticia’ del que fuera sustituto de Demetrio Peña en la Presidencia de la patronal en 1989 y que ejerció el cargo durante más de 20 años. “Queremos transmitir un fuerte abrazo y nuestro más sincero pésame a familiares y allegados”, han expresado.

Fuster sustituyó a Demetrio Peña al frente de la patronal, fue presidente de la Asociación de Restauración de PIMEM durante más de 20 años e incluso fue miembro de la Junta Directiva de las Pymes Europeas (UEAPME).

Aunque fue una circunstancia heredada de la familia, el Café Niza contribuyó, en gran manera a que Fuster se convirtiera en una persona conocida y querida en la sociedad mallorquina. El bar fue durante casi medio siglo uno de los grandes clásicos del centro de Palma. Todos hemos recalado en algún momento en un local tan emblemático, un bar de camareros de siempre, con la amabilidad de antaño, que servían chocolate caliente con ensaimadas después del cine (había muchos cines) y que tenía, detrás de la barra, un reloj ‘al revés’, con las agujas, precisamente, ‘a contra reloj’.

Las tertulias también eran un clásico del Niza, y las señoras mayores con abrigos de piel (no siempre piel-piel…) con altos cuellos de pelo (que tampoco solía ser pelo) y esos moños, esos cardados, ese maquillaje de otro tiempo… pero daban mucho ‘glamour’ a un local que nunca varió su estampa, que se mantuvo prácticamente estático en el tiempo hasta que, hace siete años, la familia lo tuvo que cerrar por culpa de los costes del alquiler.

Juan siempre contaba que el mejor recuerdo que tenía del café era ‘haber conocido a mi mujer aquí’. Y lo peor, la muerte de su hermano, Francisco, con quien regentó el bar desde que sus padres, Mateo Fuster e Inés Sastre, se retiraron. Seguirán flotando en la zona las tertulias de los músicos, aquellos radioaficionados ‘a la caza del zorro’, militares, taurinos y ‘rojos’, que hasta bien entrada la Democracia cruzaban discretamente la sala para reunirse en la parte de atrás, o los cierres temporales por las manifestaciones en la Plaza de España.

El Niza se cerró como los cines, como el Triquet o como el Moka, nos vamos haciendo mayores y por el camino se van perdiendo los sonidos, los olores, las voces…

Descanse en Paz, don Juan Fuster, un gran señor y un gran profesional.

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