Los psicólogos cuestionan las últimas medidas contra el bullying

El Colegio Oficial de Psicología de Balears (Copib) ha puesto en duda las últimas medidas contra el acoso escolar. Y, ha advertido, “favorecen el intrusismo profesional”.

Así de contundentes han manifestado su “preocupación y malestar”, Y es que, según dicen, estas medidas se aplican “en detrimento de los profesionales de la psicología educativa, personal formado y cualificado específicamente” para desarrollar las funciones que ahora “se están derivando a otros colectivos profesionales cuyas aptitudes y capacidades incuestionables están orientadas a satisfacer otras demandas asistenciales”.

ENFERMEROS PARA DETECTAR CASOS

Como ejemplo, el Copib ha destacado la iniciativa de la Región de Murcia de recurrir a los profesionales de la enfermería para detectar señales de posibles casos de ‘bullying’ en cerca de un centenar de centros educativos.

En este sentido, si bien los psicólogos de Baleares han valorado “las capacidades y el gran trabajo que realizan el colectivo de enfermería y el de servicios sociales”, recuerdan que “la formación que pueden recibir estos profesionales que desarrollan otras funciones además de la detectar posibles casos de acoso no es suficiente para llevar a cabo una intervención cualificada con los alumnos (víctima y acosador), con los compañeros de clase afectados, o con los familiares”.

Además, han alertado que este tipo de medidas “dejan de lado la indispensable función preventiva, fundamental en la erradicación de este tipo de conductas al centrarse únicamente en la gestión del conflicto” cuando ya se ha producido.

TELÉFONO CONTRA EL ACOSO

Otra de las iniciativas cuestionadas por el Copib ha sido el teléfono contra el acoso escolar, iniciativa promovida por el Gobierno del Estado en noviembre.

En opinión del Colegio de Psicología, esta medida “por sí sola no resuelve el acoso y tal y como ya ha denunciado el Consejo General de Psicología”, y además “es confusa por cuanto no deja claro quién atiende estas llamadas”.

Para los psicólogos, estos dos ejemplos “son una consecuencia más de los recortes aplicados durante los últimos años en el Estado, que no sólo han supuesto una disminución del personal cualificado para desarrollar este tipo de trabajo en los centros educativos (orientadores, psicólogos) sino que está ocasionando una desviación de sus competencias hacia otros colectivos profesionales en detrimento también de las funciones para las que han sido instruidos y formados: la asistencia social, la pedagogía y la enfermería, entre otras”.

Por ello, la institución colegial ha defendido que el “éxito de cualquier protocolo, plan o estrategia” para prevenir y luchar contra el acoso escolar “debe prever tal y como ya sucede en otros países la incorporación del psicólogo educativo en los centros de educación, un profesional formado y cualificado específicamente para llevar a cabo este tipo de trabajo y como una figura longitudinal a lo largo de todo el desarrollo escolar de los alumnos y no únicamente como una intervención puntual en situaciones problemáticas o de emergencia”.

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