El gasto sanitario, mayor que antes de la crisis

Hospital quirofanos
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El gasto por habitante del sistema sanitario público en Baleares se situó en 1.291,83 euros en 2014, último ejercicio para el que existen datos oficiales de ejecución presupuestaria, según datos del libro ‘La Sanidad Española en Cifras 2016’, editado por el Círculo de la Sanidad, que recoge cerca de 250 indicadores sanitarios de la base estadística del Ministerio de Sanidad.

En 2008 la diferencia entre la región que más destinaba (Extremadura, 1.616 euros) y la que menos (Baleares, 1.265 euros) era del 27%.

Así, desde el arranque de la crisis, en 2008, cuando el gasto per cápita ascendía a 1.265,30 euros, este indicador se ha incrementado ligeramente, un 2%, frente al descenso del 6,4% en el conjunto de España. De este modo, el gasto sanitario por habitante en Baleares ha conseguido equiparse a la media española.

El análisis concluye, entre otras cosas, que la brecha entre territorios en materia de gasto sanitario per cápita se ha ensanchado durante el periodo más duro de la crisis (entre 2008 y 2014). En dicho segmento, las diferencias territoriales en gasto sanitario pasaron del 27% a ser del 54%.

El libro, que ha sido elaborado por un equipo de la Fundación Gaspar Casal dirigido por Juan del Llano y coordinado por la profesora Alicia Coduras, atribuye este ensanchamiento de las diferencias entre territorios a que “viene agravado por dos factores adicionales”.

El primero han sido los recortes presupuestarios, con 100 euros menos por beneficiario, el segundo las desigualdades entre comunidades autónomas (lo que precisa de equidad) y el paso de la crisis, ya que la brecha del gasto sanitario entre comunidades autónomas se ha duplicado desde 2008, hasta alcanzar en 2014 una diferencia del 54 por ciento entre la que más presupuesto destina y la que menos. En 2008 la diferencia entre la región que más destinaba (Extremadura, 1.616 euros) y la que menos (Baleares, 1.265 euros) era del 27 por ciento.

Mayor esperanza de vida

Además, “la esperanza de vida de los españoles ha continuado incrementándose, ha mejorado la tasa de supervivencia ante infartos o ictus, se ha reducido la tasa de mortalidad en las patologías más destacadas, ha disminuido la tasa de infección hospitalaria y se han logrado importantes avances en la prevalencia del consumo de tabaco o riesgos por consumo de alcohol”, según el documento.

Asimismo, el sistema “ha logrado absorber los ajustes presupuestarios manteniendo en buena medida el personal médico de atención primaria y especializada, y mejorando incluso otros recursos como el número de quirófanos en funcionamiento, los equipos de resonancia magnética o los de hemodiálisis”.

En lo que más se han notado los efectos de la crisis ha sido en aspectos asistenciales: se ha reducido significativamente la tasa de población mayor de 65 años vacunada contra la gripe, que ha pasado del 70% al 56% en una década; se han incrementado los reingresos, tanto los normales como los urgentes tras una cirugía programada; y se ha reducido el número de camas disponibles.

Las listas de espera

Otro dato destacado es “el empeoramiento generalizado de la listas de espera”. La tasa de pacientes en espera para consultas especializadas se ha incrementado un 36% entre 2012 y 2015 y los tiempos de espera se han prolongado de manera generalizada, siendo las intervenciones de traumatología las que presentan una peor ratio: nada menos que 111 días de espera.

Por otro lado, el informe también arroja diferencias durante la crisis en múltiples indicadores, como un descenso de la mortalidad y mejores estilos de vida de los españoles pero un menor número de camas, un aumento de las listas de espera y un empeoramiento de la confianza de los ciudadanos en el sistema.

Así, en dos años el sedentarismo se ha reducido un 17,5 por ciento entre 2011 y 2014, mientras que consumo de tabaco o el de alcohol de riesgo también se ha reducido, un 4 y 5,9 por ciento respectivamente.

En cambio, la tasa de pobreza entre 2012 y 2015 ha crecido un 6,3 por ciento reflejando las secuelas de la crisis, con el consiguiente aumento de los problemas de salud mental y de los suicidios.

De igual modo, la morbilidad hospitalaria ha crecido un 2,5 por ciento y, mientras que la lista de espera para operarse ha bajado en todos los casos con especial relevancia en Ginecología, la demora para ser citados con el médico especialista aumenta un 36 por ciento.

“Hay motivos para sentirse reconfortados y que acreditan que disfrutamos de uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, por cobertura, por recursos, por calidad asistencial y por capacitación de sus profesionales”, ha indicado Ángel Puente, “pero los datos también ponen en evidencia un sistema sobrecargado, incapaz de reducir las listas y los tiempos de espera en intervenciones de importancia y con menos camas disponibles”.

“Un Sistema Nacional de Salud más eficaz y sostenible pasa ineludiblemente por un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles y ello implica avanzar en fórmulas de colaboración entre los todos los agentes”, ha dicho Puente.

La confianza en el sistema

Los datos recogidos reflejan más de 250 indicadores relacionados con la gestión sanitaria en España de 2014 y 2015. “En España hay comunidades que gastan en sanidad un 54 por ciento más que otras, lo que habla de un sistema desestructurado, descoordinado, ineficiente e incapaz de asegurar la igualdad”, ha denunciado el presidente del Círculo de la Sanidad, Ángel Puente.

Los baleares valoran con un 6,62 el funcionamiento de sus servicios públicos de salud, lo que supone una mejora de tres décimas respecto a la situación de 2012.

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