De la Vega: “Abogamos por la supresión de la relación entre la obesidad y la insuficiencia renal”

manuela de la vega, presidenta de alcer baleares
Manuela de la Vega, presidenta de Alcer

Nacemos con dos orejas y una boca, para escuchar el doble de lo que hablamos, con un solo corazón para querer sin medida, con un hígado que puede expandirse como el de la oca para superar el día a día, con un estómago que traga y traga y traga… Y dos riñones para depurar las penas. Ojala fuera tan sencillo.

Nuestros órganos enferman y necesitan repuesto, porque a veces no tenemos cuidado y otras veces lo que no tenemos es suerte en la genética. Por eso es importante hacerse donante de órganos y tejidos, para seguir viviendo en alguien que, con un poco de magia, será afortunado. Más de 97.000 personas sufren enfermedad renal crónica en Baleares.

Este año, el lema del Día Mundial del Riñón está centrado en evitar la obesidad, ya que es uno de los factores de riesgo de padecer enfermedad renal crónica.

“Cada año abogamos por suprimir una causa, en esta ocasión es la relación entre la obesidad y la insuficiencia renal”, explica Manuela de la Vega, presidenta de ALCER Baleares desde hace 20 años. Lleva trasplantada 18 años.

Parada en asistolia

“El acto que hemos convocado para este día es una conferencia en el clínica Salvà, a las seis de la tarde, de manos de la Dietista Nutricionista Elena Muñoz, que nos va a enseñar a perder peso”, dice Manuela.

“Queremos recordar que este año se han hecho muchas donaciones y trasplantes gracias a la parada en asistolia. Antes para que los riñones fueran trasplantables el donante debía fallecer en clínica, y gracias al sistema de la asistolia se pueden trasplantar órganos de fallecidos en accidentes de tráfico o cualquier otra muerte imprevista. Los riñones aguantan la parada unas horas, cosa que no sucede por ejemplo con un corazón”, explica Manuela.

La presidenta de ALCER Baleares explica también que Balears ha sido una de las primeras comunidades autónomas en implantar la diálisis peritoneal, “una diálisis que pueden hacer los enfermos en casa, sin necesidad de desplazamientos, médicos ni hospitales, el propio paciente se ocupa de limpiar sus riñones. Eso incrementa en mucho la calidad de vida”.

Además, Balears es una de las cinco comunidades con mayor supervivencia de trasplantados y “aunque nos quejemos de los políticos por la falta de ayudas, nuestros médicos y nuestro personal sanitario son de los mejores del país”, dice.

Psicólogos

Tras dos años de suspensión por los recortes, vuelve a estar en marcha el servicio de atención psicológica en ALCER Baleares, que también atiende a las personas con diabetes, “sobre todo a padres de niños diabéticos, que se les hace muy cuesta arriba pensar que su hijo será insulinodependiente toda la vida”. Y es que Manuela también preside la Asociación de Personas con Diabetes.

Donaciones

Este año pasado en las Islas hubieron ocho donantes, y se consiguieron 11 trasplantes renales. “El resto de órganos fueron a la península, porque aquí no habían receptores compatibles, igual que los cinco riñones restantes”, dice Manuela.

La enfermedad, en cifras

La Sociedad Española de Nefrología (SEN) ha detallado que más de 97.000 personas en Baleares tienen una enfermedad renal crónica (ERC) y que unas 1.380 requieren diálisis o un trasplante, según datos del último Registro de la Sociedad Española de Nefrología.

El estudio revela que la prevalencia de esta patología en Baleares alcanza a 1.220 pacientes por cada millón de población (PMP) frente a los 1.211 PMP de la media nacional.

Asimismo, dicho Registro muestra que la media anual de nuevos casos se sitúa en las Islas en 164 PMP, 20 puntos por encima de la media nacional, lo que equivale a unos 187 pacientes que pasan a necesitar diálisis o trasplante renal cada año.

Igualmente, el registro muestra que la mortalidad de la enfermedad renal crónica se ha situado por encima del ocho por ciento en la última década.

Los segmentos de población con mayor prevalencia de ERC son el de la población entre 65 y 74 años, por encima de los 3.000 PMP; el de la población de más de 75 años, con una prevalencia de 2.638 PMP; y el de la población entre 45 y 64, por encima de 1765 PMP.

El aumento de la incidencia se relaciona, por tanto, con el envejecimiento de la población, pero también con hábitos de vida poco saludables y factores de riesgo como la obesidad.

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