Sheena, mallorquina y musulmana, reivindica el derecho a elegir

El uso de símbolos religiosos, especialmente islámicos como el velo, se ha convertido en un tema candente en Europa, donde están en auge los movimientos ultraderechistas y antiinmigración. Pero la educación en la historia de todas las religiones puede ser una herramienta “exquisita y valiosísima en la educación de los niños y las niñas… Bueno, sin distinciones, en la infancia y en la adolescencia.

“Llámame como quieras, pero llámame con respeto”, dice Sheena. Es hija de una mallorquina y un egipcio (musulmán) de los que venden ‘papiros’ en los mercadillos. Su padre fue de los primeros en llegar a la isla. Sheena nacía en Son Dureta (como tantos niños) mientras intentaban deportar a su padre, un ‘sin papeles’ que llegó en algo parecido a una patera cuando ni quiera habíamos oído hablar de ‘pateras’.

Ahora ella tiene 28 años, y prefiere continuar su lucha en la sombra.

“Gandhi vestía un dhoti y no por ello se plegaba al sistema de castas y sumisión que imperaba en la India. Como si aquí la mujer estuviese totalmente liberada, como si no fuese todavía un objeto ‘cosificado’ y sexualizado, como si no existieran la violencia machista ni las diferencias salariales por cuestión de género. Y esto no significa que los tacones, las religiones o el hiyab carezcan de esa carga simbólica machista”, dice.

De hecho las mujeres que critican el velo islámico lo hacen subidas a unos tacones y con los labios rojos, llevan sin probar los hidratos de carbono desde el Instituto y viven para aparentar, “¿por qué no vamos a sentir nosotras el velo como un elemento diferenciador que da visibilidad a nuestra religión y a nuestra lucha?… Yo incluso hice la comunión (católica, apostólica y romana), porque quiso la familia de mi madre, pero a la hora de confirmarme, elegí otra forma de vida”, dice.

“¿Acaso las mujeres del Islam son todas del Isis y no pueden ni pensar ni decidir si es bueno para ellas llevar hiyab y por eso hay que desnudarlas y ponerlas en ridículo si van a una playa francesa con el maldito burkini?… Nadie creo que tenga la autoridad moral de invalidar TODO el mensaje y la obra de Malala por llevar un trapo en la cabeza o por profesar una religión que no siempre comparto”, comenta Sheena.

‘Chador’, ‘burqa’ o ‘niqab’, nada que ver con el ‘hiyab’

En lo referente al hiyab “su uso no está prescrito obligatoriamente por el Corán. Este pañuelo se distingue de otras prendas que sí te tapan toda la cara, totalmente ajenas a los países del Magreb“, explica. “Ni siquiera la gente de la calle sabe las diferencias entre los diferentes velos o a cualquier otra prenda que cubra el rostro o el cuerpo femeninos”.

El término hiyab hace referencia a las normas que regulan la vestimenta de las mujeres en la tradición islámica, aunque en sentido más restringido se emplea para designar el conocido en Occidente como ‘velo islámico’. Se trata de un pañuelo que cubre la cabeza, el cabello y el cuello. En versiones más modernas es más reducido.

El chador es la prenda tradicional iraní, prohibida durante un periodo del país, pero fomentada desde la revolución islámica. Consiste en una pieza de tela, sencilla, generalmente negra, que se coloca sobre la cabeza cubriendo parte del cuerpo.

El niqab es más duro, es de color negro y cubre todo el cuerpo hasta los pies, dejando una pequeña abertura a la altura de los ojos.

El burka es un sudario que lo cubre todo, sólo permite una rejilla a la altura de los ojos para poder ver por donde caminas. Incluso, en Afganistán, la prenda cubre la cara por completo.

“Pero nada de eso lo enseñan en el colegio, y así nunca podremos elegir, ni distinguirnos. Y a nada te obliga el Islam, son opciones que eliges, pero nadie te lo cuenta como es. En la misma situación están hindúes, mahometanos, budistas, judíos…”, dice Sheena.

Deja un comentario / Mallorca Confidencial no se hace responsable de los comentarios vertidos en su web.