Matas, Cabrer y Andratx

En términos de ética política, el PP de Biel Company es peor que el de José Ramon Bauzá, quien al menos se esforzaba por renegar de Jaume Matas y su legado cuando tenía oportunidad. El PP de Biel Company es el mismo que ha rebajado las exigencias éticas para que los imputados por corrupción puedan participar en las listas electorales del PP. El mismo que vuelve a resucitar y defender la actuación de Jaume Matas cuando tiene ocasión, como hizo ayer mismo el expresidente Gómez. El mismo que mantiene al diputado Gijón sentado en el Parlament a pesar de las graves acusaciones que pesan sobre él. El mismo que premia con escaño y aforamiento a Mabel Cabrer, el brazo ejecutor de Matas en el saqueo de las arcas públicas de la CAIB.

No sé si Matas iba por libre, porque en base a las diferentes causas abiertas y judicializadas, todo apunta a una gran trama de financiación ilegal del PP, similar a la de la Púnica en Madrid, o incluso al reciente caso Lezo: grandes concesiones de obras e infrastructuras públicas con suculentas comisiones. Tampoco sé si Cabrer iba por libre, pero sí sé lo que el responsable de la empresa FCC explicó en la comisión de investigación de las autopistas de Ibiza, y antes en la de Son Espases, sobre el procedimiento mediante el cual el govern de Matas canalizaba a través de la jefa de gabinete de Cabrer las dudosísimas facturas en concepto de publicidad y comunicación que son la clave y el patrón de todo ese entramado.

En todo caso, Cabrer era además del llamado “clan de Andratx”, del mismo que Hidalgo y Massot, el exalcalde del municipio del Ponent y del director general de ordenación del territorio con Cabrer como consellera, ambos en prisión. También era la jefa del exjefe de carreteras que ejecutó las autopistas de Eivissa, el mismo que la pasada legislatura como jefe de departamento del Govern indujo con sus informes elaborados a espaldas de la Abogacía de la CAIB al Tribunal Superior de Justicia primero y al Tribunal Supremo a dictar una sentencia de 30 millones de euros a favor de las constructoras de las autopistas, y en contra de los bolsillos de todas y todos.

El mismo Tribunal Supremo que hace unos días acusaba a la diputada Mabel Cabrer de haber aprovechado su cargo como consellera para favorecer una concesión a 30 años para la gestión del puerto deportivo de Andratx a la misma empresa de la que había sido directiva, una empresa que no presentó la mejor oferta, y una adjudicación para la que según el alto Tribunal, se manipuló el procedimiento e incluso la ley para favorecer determinados intereses.

Y ahí sigue, el Partido Popular, repartiéndonos lecciones de ética y de transparencia en la gestión de lo público. Y ahí sigue, y siguen, con la cara más dura que una piedra.

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