El peaje a los montañeros, otro patinazo institucional

Imagen de Sa Calobra publicada por los Hermano Pou

Las iniciativas medioambientales para proteger nuestro patrimonio natural son de alabar, pero no es tan fácil conseguir que todos los usuarios muestren el respeto oportuno a los parajes que deberían mantenerse, prácticamente, vírgenes.

Además el Govern todavía no tiene resueltos, en plena temporada turística, los problemas de aparcamiento en la zona de ses Covetes y es Trenc. El caos circulatorio se apodera de este emblemático enclave natural de la costa de Campos, como cada temporada. Así que la Conselleria se dedica a ‘abrir melones’ que luego no se puede comer.

Minibuses lanzadera, aparcamientos disuasorios, derribo de chiringuitos tradicionales que piensan sustituir por otros que tampoco se ajustan a la normativa…

Una (muy buena) entrada en Facebook pone en evidencia que las cosas no son como deberían. Montañeros experimentados publicaban esta imagen de Sa Calobra como una queja ardiente, con toda la razón de su parte, asegurando que las culpas no siempre se las llevan los culpables.

Se preguntan si el problema son los montañeros, los escaladores, los barranquistas, los espeleólogos, los senderistas… y tantos colectivos acosados a los que se pretende responsabilizar de manera habitual, no sólo del estado actual de los paisajes sino también del mantenimiento de los mismos, gravándolos además con impuestos y tasas.

Dicen que las prohibiciones se desbordan, como la leche hirviendo, cubriendo (y requemando) lo que deben y lo que no, que hay una especie de ‘caza de brujas’ (no con estas palabras, pero se deduce) contra los deportes de montaña (en realidad hablan de “regular, cobrar y prohibir”).

Denuncian que este Govern, que tenía que ser el ‘gran defensor de los espacios naturales’, resulta que “ha pasado a liderar una persecución contra nuestro colectivo, que hasta ahora ‘solo’ ejercían algunos de los propietarios de las diferentes fincas que en la Sierra de la Tramuntana ocupan un 97% del terreno”.

Ahora estas actividades incluso son perseguidas, dicen, por agentes de medio ambiente e incluso por la policía que los “criminalizan”.

Aunque reconocen su ‘incursión’ en el medio natural, también se erigen en ‘armonía’ con la naturaleza, siendo mayoría los que respetan, aman y publicitan sus valores para conservación y respeto del entorno.

Y aparecen kilos de basura generados “por colectivos que no tienen el respeto por la naturaleza que tiene el nuestro y a los que sin embargo se les permite un acceso libre y sin restricciones en forma de cientos de autobuses, coches y motos semanales, a uno de los lugares más bonitos y supuestamente más protegidos de la isla”. Hablamos de Sa Calobra y también rincones privilegiados como Es Trenc.

¿Seguro que el problema son los montañeros?

Tanta es la inquietud del colectivo que han creado un enlace en redes para apoyar “la práctica libre de estas actividades en Mallorca” (https://www.change.org/p/govern-de-les-illes-balears-mallorca-lliure-de-taxes-libre-de-tasas-free-of-charges) donde pueden firmar los amantes de estos deportes, de esta forma de vida, contra las tasas que gravan el disfrute (de algunos) de un patrimonio que es de todos.

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