Banc de l’Oli clama contra la pérdida de calidad de vida por el ruido de las terrazas

Antaño las quejas provenían por la presencia de prostitutas y ahora por el ruido que generan algunas terrazas de la zona. Sea como sea, los vecinos de Banc de l’Oli no ganan para sustos. Es más, según la asociación vecinal, la intensidad de los ruidos es de tal calibre que algunos vecinos se han visto obligados a abandonar sus viviendas hartos de que las denuncias interpuestas caigan en saco roto.

La barriada de Banc de l’Oli tiene su propia cruz. Joan Bover, vocal de la asociación vecinal reconoce que “aunque en la plaza hay prostitución, este tema está controlado y no hemos sufrido los efectos colaterales que conlleva la prostitución como drogas y otros”.

No obstante, el problema, ahora, lo tienen con las terrazas, especialmente las situadas en la plaça de la Mercé y otra terraza en la calle Sant Esperit. Joan Bover explica que “la plaça de la Mercé tiene aproximadamente unos sesenta metros cuadrados y las terrazas ocupan la mitad de este espacio. Los martes y los viernes el ruido es insoportable y los vecinos tienen que tener las ventanas cerradas. No tenemos calidad de vida. Hemos solicitado al Ayuntamiento de Palma que restrinja las terrazas y limite las estructuras de hierro que hay en las mismas ya que afean el entorno, pero no nos han hecho caso”.Bover concluye señalando que “con el Pla Mirall nos dejaron una plaza amable y ahora volvemos a lo mismo”.

“Por si fuera poco- se lamenta el vocal de esta asociación vecinal-, en la calle Sant Esperit hay un bar que genera tanto ruido que, incluso, que yo sepa, dos de los vecinos de esta calle han tenido que trasladarse a vivir a otras zonas pues ya no aguantan el intenso ruido”.

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