De la educación sentimental y las primarias socialistas

Hace ahora mismo 15 años, en el 2002, me llevé uno de los shocks vitales que no he olvidado nunca. En un contexto plácido para los candidatos a las presidenciales francesas, Jospin y Chirac, se coló de forma inesperada Jean Marie Le Pen.

Jospin quedó fuera de combate en la primera vuelta y el país bajo un trauma que todavía colea, y que se ha vuelto a repetir en el 2017 en los recientes comicios que ha ganado Macron. De aquel momento aprendí el concepto de unión, para sumar.

Esa idea me ha acompañado muchas veces, también en el proceso de las primarias socialistas en las que se votará el 21 de mayo. Si se hace un paralelismo con el modelo francés de las presidenciales pero también de las primarias que hicieron los socialistas a dos vueltas, la recogida de avales en el partido socialista se puede leer e interpretar como una primera vuelta.

Y en esa primera vuelta, los militantes, que al final son soberanos, decidieron apoyar mayoritariamente a dos candidatos, con los avales del tercero muy lejos de los dos primeros.

Personalmente, aplico la dinámica a la francesa para el proceso que tenemos hoy abierto entre Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López.

Ante la polarización del proceso, que se enmarca precisamente en un mundo también polarizado, y que más que nunca se debate entre los abierto y lo cerrado, entre pro-globalización y pro-proteccionismo, entre pro-europeo y anti-europeo, los militantes han hecho de forma natural que la cita del domingo sea como una segunda vuelta, lo que hace de las primarias socialistas un momento importante y relevante para la vida política de los socialistas, pero también para el conjunto del país y su futuro.

Los dos candidatos denotan sobretodo que el partido socialista está en un momento de ilusión renovada. Personalmente, los dos modelos que se dirimen en esta segunda vuelta obligan a posicionarse, lo que hace rico el debate.

En este segundo acto, el movimiento que cataliza uno de los proyectos trasciende al candidato, y se acerca más a un proyecto como el de Balears, en el que se ha trasladado al máximo la realidad plural de la sociedad a las instituciones, sobre la base del diálogo y una hoja de ruta progresista.

Creo que ese proyecto es el de Pedro Sánchez.

El resto de proyecto son igual de legítimos y válidos, pero creo que se acercan un poco menos a ese marco que nos hemos dado en nuestra comunidad.

Pere Joan Pons es diputado en el Congreso

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