El problema no es el alquiler turístico, el problema son ellos mismos

Con su lucha intestina contra el turista, el Gobierno de izquierdas ha abierto un frente contra el alquiler vacacional, cuestionando todo aquello que huele a oferta y enredando a propietarios y visitantes que a día de hoy no saben qué pueden alquilar ni por cuánto tiempo.

La ley actual dejaba claro lo que era alquiler turístico y lo que no, donde se podía alquilar y donde no, y cerraba puertas al negocio en edificios plurifamiliares, precisamente para evitar problemas entre vecinos a costa de su pacífica convivencia, porque ¡finos somos para eso los de esta tierra!

Pero este Pacte ha entrado como un elefante en una cacharrería con la regulación del alquiler vacacional. El proyecto que se tramita en el Parlamento balear es un despropósito de incoherencias, que no soluciona nada y crea problemas donde no los había.

Traslada la responsabilidad de decidir en última instancia a las comunidades de vecinos, genera inseguridad al visitante, y establece criterios arbitrarios como que las viviendas tengan una antigüedad de cinco años u otros requisitos sin sentido que el vecino deberá justificar bajo pena de miles de euros. Todo lo contrario a la presunción de inocencia y tan absurdo como si cada día tuviésemos que acreditar que no nos excedemos de velocidad por la carretera, que pagamos el café en el bar o que no fumamos en los parques.

Nos han enredado con el alquiler a costa del turismo o en contra de él. Pero en todo caso nos han enredado y bien, abriendo zanjas donde había un camino trazado con claridad. ¿No hubiera sido más sencillo sentarse a hablar con los grupos políticos de modelo turístico, escuchar las demandas de la sufrida ciudadanía, fijar unas condiciones consensuadas al alquiler en plurifamiliar, mejorar el servicio de inspección…?

A ver quién soluciona ahora este entuerto. A los de Podemos no se les espera, bastante tienen con sus guerras intestinas y sus alquileres a escondidas. De los de Més ya ni hablemos, aún están atónitos revisando contratos y por todo les sale el gurú Garau. Y mientras el Gobierno Armengol sigue enredado entre toros, ecotasas y otras congas. Unos por otros, la casa sin barrer. Cómo decía aquel famosillo, debe ser que el turista les confunde.

¡Qué largo se nos va a hacer este Pacto!

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