El más difícil todavía (0-0)

El Real Mallorca no ha podido este domingo derrotar al Numancia (0-0), e interrumpe de esta forma su enorme progresión que parecía llevarle a la consecución del milagro de la permanencia. Ante casi 15.000 personas, el conjunto bermellón ha disputado un buen partido, pero ha sido incapaz de romper la tela de araña tejida por un Numancia cuya defensa hizo honor a su nombre hasta caer en el anti-fútbol.

El cuadro isleño, que soñaba con sumar los tres puntos para asomarse ya a la permanencia, queda tras la derrota del Alcorcón y el triunfo del Nàstic sobre el Girona a tres puntos de la salvación, lo cual se antoja como imposible de superar teniendo en cuenta que solo quedan seis en disputa: tres el domingo ante el ya descendido Mirandés, y un último partido en casa frente al Getafe, que supondrá más que probablemente el cierre del telón a 35 años en la Liga de Fútbol Profesional.

Aunque Sergi Barjuán ha mejorado los números de Olaizola y de Fernando Vázquez, los ocho puntos de desventaja que llegó a acumular el conjunto bermellón le han pasado factura. Demasiado lastre tras una campaña marcada por la pésima gestión de Maheta Molango, el CEO del Mallorca, que debería ser destituido tan pronto como el colegiado pite el final del partido de la jornada 42.

Docenas de aficionados mallorquinistas viajarán pese al resultado de esta tarde hasta Miranda de Ebro para animar a los suyos, en un domingo en el que ya se unificarán los horarios de todos los partidos. En cualquier caso, esta vez ya sí que la palabra milagro se queda corta para resumir qué es lo que podría salvar al Mallorca de enfrentarse la próxima temporada al Formentera en el grupo tercero de Segunda división B. En esta ocasión, la moneda parece que va a salir cruz.

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