Tres menores atracan a cuatro niños para robarles ‘la paga y las chuches’

Ha pasado en Vigo, pero podría haber pasado en el patio de cualquier colegio, o a la puerta de casa, o incluso en el parque donde jugamos siempre. Lo ha contado La Sexta Telvisión. Tres niñas han robado, a punta de navaja, gominolas y cuatro euros a otros menores. Y no es una chiquillada.

Esta tarde de sábado, sobre las cuatro de la tarde, tres chiquillas residentes en un Centro de Atención de Menores de la Xunta gallega, amenazaron a unos niños para quitarles ‘la paga’ y ‘las chuches’, con la salvedad de que los amenazaron con una navaja, según comunicaba la Policía Local.

Los cuatro niños, víctimas del suceso, manifestaron a una unidad policial que, poco antes, se encontraban en un hipermercado de Coia cuando tres niñas, una de las cuales llevaba una navaja, se les acercaron y les exigieron todo su dinero y sus chucherías.

A la justicia la acusan de ser amante de ricos y por eso puede permitirse muchos lujos, incluso cambiar de cocina. Pero todos conocemos o tenemos familias poco tradicionales, algunas pueden llamarse desestructuradas o llevar al cuello la llave de una casa vacía, pero definitivamente, cada caso es cada casa.

Y para ayudar no hay horarios ni festivos. Marco y Maribel son dos educadores ‘de calle’, hoy se llaman ‘educadores sociales’. Y ha querido hablar para Mallorca Confidencial, aunque prefieren no mostrarse por los posibles (y evidentes) conflictos con los menores con los que trabajan.

– ¿Estas situaciones son habituales?

– Mucho más de lo que nos creemos. Ya no estamos hablando de lo que ahora se llama ‘bullying’, que ha sido el acoso de toda la vida. Siempre han existido los ‘tontos’ (que pagaban hasta el futbolín sin poder jugar) y los ‘matones’, que eran los que nos robaban el bocata en el recreo o las Témperas en clase de ‘Pretecnología’, para quien se acuerde.

– En mi clase se robaban siempre los ‘plastidecor’ de color carne, eran un tesoro…

– ¡Sí! Jajjaaa… pero aquellas situaciones nada tenía que ver con navajas. Hoy día hemos dado tanta cancha a los niños y tan poca autoridad a padres, maestros, adultos en general, que ya entramos en delitos de menores que van a degenerar en violencia grave cuando el niño, o la niña, ahora prepúberes, entren en la adolescencia.

– ¿Lo que vemos en ‘Hermano mayor’ y programas parecidos?

– Eso está pasando, y pasa constantemente, y hay que marcar unos límites. Porque si no controlas a un niño de tres años, ¡cómo lo vas a controlar con 14, con 15, con 18!!! En este caso hablamos de unas niñas dependientes de una institución, que tenía que velar por ellas, pero estaban en la calle agrediendo a otros niños ¡con una navaja!… Eso es muy grave.

– ¿Vosotros habéis sido niños tutelados?

– Sí, los dos. Yo (Marco) entré en el sistema del Consell de Mallorca con 8 años, por grave desatención y fuertes agresiones de mi madre. Mi padre estaba en la cárcel por traficar, aunque mientras estuvo en casa fue el único que se preocupó de mí y no me maltrataba. A mi madre ya le habían quitado a dos niños, que se fueron con un familiar, pero a mí no me dejaron irme.

– ¿Y eso?

– Porque al acogerme tenían obligación de dejar entrar a mi madre cuándo y cómo quisiera para verme, por orden del juez, y le tenían terror. Aparecía borracha y drogada de madrugada, gritando, rompiendo y pegando, y la policía no podía hacer nada. Fueron unos años muy oscuros. Terminé en la calle, reventando coches para la pandilla de drogatas de turno. Como yo era menor, ellos se beneficiaban y me daban de beber, y me mandaban a trapichear. Hasta que un coma etílico y una monja me hicieron reaccionar. Sin religiones, sin misas, sin amenazas. Una nueva vida. Estaba a punto de cumplir los 18, y entendí muchas cosas. Ahora, ayudando, devuelvo un poco de lo que recibí, que fue mucho.

– ¿Y tú?

– Yo (Maribel) más o menos lo mismo. Agresiones, palizas, abusos, entré en el sistema con once años, me separaron de mis hermanas (a las que yo cuidaba, vestía, alimentaba y llevaba al colegio), mi madre siempre estuvo medio enferma (alcoholizada) y yo hacía las veces de ama de casa y de ‘scort’ de los tipos de turno. No había padre, había ‘titos’, ‘amigos’, ‘vecinos’ que bueno, eso. Mis hermanas mellizas fueron acogidas, finalmente adoptadas, tenían cuatro años, pero a mí no me encontraban salida. Igual que contaba Marco, abusada, explotada, sobredosis y Nirvana. Ahora, ayudando en lo que se pueda y ‘más allá’!!!!

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