El Mallorca ya es de Segunda B

El Real Mallorca ha puesto punto y final a 36 años en la Liga de Fútbol Profesional, y lo ha hecho de la forma más sonrojante y vergonzosa: siendo incapaz de superar a un rival ya descendido a Segunda división B.

El equipo de Sergi Barjuan ha realizado frente al Mirandés una exhibición de todas las miserias que le han llevado a arrastrarse por los campos de toda España desde hace ya varias temporadas, pero que en esta ocasión termina de la peor manera posible: con un descenso de categoría que tiene como gran e indiscutible responsable a un inútil llamado Maheta Molango.

El CEO del Mallorca, el mismo que criticaba a Classen por la campaña del ‘I tu, puges?’ para después ofrecer descuentos en los carnets de socio en caso de ascenso, ha completado su obra maestra: poner punto y final en una temporada y media a la época más brillante en la historia de una entidad ya centenaria.

El Mirandés ha pasado por encima de los isleños, que ya a la media hora perdían 2-0 ante la mirada atónito de cientos de aficionados desplazados hasta Burgos en un viaje histórico: el último del Real Mallorca en la LFP, quién sabe durante cuánto tiempo. Culio ha puesto antes del descanso el gol visitante, pero la inoperancia total de una plantilla sin actitud ni aptitud ha permitido al peor equipo de Segunda superar a un Mallorca lamentable que baja a Segunda B con plena justicia, pese al gol de inútil de Lekic en el tramo final. Un descenso ganado partido a partido, con total merecimiento. Porque son unos futbolistas realmente muy malos.

A partir de aquí, y todavía con una jornada intranscendente por disputarse (el sábado a las 20:30 horas contra el Getafe), se abren múltiples incógnitas sobre el futuro del club bermellón. Robert Sarver ya dejó entrever que aún en caso de descenso seguiría al frente del Mallorca. Pero es obvio que con Molango a los mandos nada bueno puede pasar. Quizás todo lo contrario.

La participación en la Liga de Campeones, la final de la Recopa, los títulos de Copa y Supercopa, la presencia en la Copa de la UEFA, los lideratos en Primera división,… todo eso ya forma, ahora sí, parte del pasado. El Real Mallorca empieza de cero. Y lo hace con auténticos ineptos en los despachos y en el césped. Toca limpieza de arriba a abajo. Ahora o nunca: renovarse o morir.

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