Un gran tio, aprendamos del mejor de la historia

Ayer, exaltado por el décimo triunfo de Rafa Nadal en el Roland Garros, escribía en Twitter: “¿Qué hubiera sido de Rafa Nadal si su tío Toni, y también entrenador, no le hubiera mostrado la lista de Campeones Mundo Junior, en la que a pocos reconoció, poniéndole los pies a tierra?” A lo largo de la tarde, y una vez sumergido de nuevo en mis tareas Federativas de Desarrollo y Menores para con el Atletismo, me di cuenta que esta reflexión era demasiado simple para reflejar el monumental esfuerzo personal que había hecho Toni Nadal, en aras del desarrollo deportivo de tu sobrino, al menos desde el punto de vista de ciertos procederes atléticos actuales.

Lo normal, si tomamos las formas de obrar de algunos técnicos de atletismo, es que Toni Nadal, una vez reconocido el talento de su sobrino, hubiera empezado a sacar provecho personal inmediato de este.

La planificación de su temporada deportiva hubiera ido encaminada a poder competir en la mayoría de los torneos locales de menores, asegurándose de obtener, en todos ellos, un buen puñado de fotos recogiendo trofeos y celebrando victorias. Luego a exhibirlas en Facebook y otras redes sociales que hay que darse a conocer y poco a poco llegar a ser el entrenador de moda.

En paralelo hubiera montado su escuela de tenis en Manacor, la Toni Nadal Academy, ofreciéndola, y mucho mejor si al final se masifica, a todos los jóvenes deseosos de seguir los logros locales de su sobrino, aunque eso así a 400euros/mes que una cosa es la familia y otro el negocio.

A Rafa había que apretarle, buscar a toda costa que destacara desde el principio, ya que eso beneficiaria al negocio. A tope con los entrenamientos desde pequeño, si gana el Campeonato de España Infantil, Cadete o Juvenil mucho mejor. Así, los padres deseosos de tener un joven campeón en su casa, harían cola para entrenar en su Escuela. No es la progresión del joven lo que interesa sino la progresión del dinero y del propio ego.

Por otro lado, Toni en vez de analizar, estudiar y evolucionar como entrenador, hubiera llegado a la conclusión que es mucho más rentable para el negocio, establecer relaciones con el entorno de los jóvenes talentos de Mallorca, atrayéndolos a su Escuela con una liturgia de promesas de éxitos rápidos y fáciles. Daba igual que poco a poco él y Rafa acabaran a malas con todos los entrenadores, clubes y escuelas de tenis de Mallorca. El ego, que en esos momentos ya se ha disparado, y el bussiness es lo fundamental. Robemos, malmetamos y destruyamos grupo de entrenamiento para que el nuestro parezca ser el único válido y capaz. Así el negocio no será solo rentable, también duradero en el tiempo.

Pero, y gracias a dios, Toni no hizo nada de aquello. Fue paciente y humilde, llevo a Rafa por el camino correcto, sin interponer sus intereses a los propios. Lo hizo crecer a paso seguro y firme hasta convertirlo en lo que es hoy, uno de los mayores iconos deportivos de la historia.

Padres, entrenadores, político y directivos por favor aprendamos del mejor de la historia. Casi con total probabilidad nunca tendremos a otro Rafa Nadal, pero al menos tengamos a deportistas jóvenes que hayan disfrutado de un deporte sin engaños e intereses dañinos. Depende de nosotros.

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