15 J

El 15 de junio es un día especial para mí por dos motivos y en años diferentes, conocí a mi hermano Carlos y participé por primera vez, sin votar, en unas elecciones generales, a las que siguieron muchas más y en todas las demás ya lo hice de una manera más activa, casi con conocimiento de causa.

Si mi escasa y débil memoria no me falla, el 1 de junio de 1977 tras una semana de escasa militancia en el Partido Comunista de Baleares, asistir a reuniones en un local de Es Fortí donde sólo se hablaba de la guerra civil y ver un rato a Santiago Carrillo en el Estadio Balear, decidí afilarme a las Juventudes Socialistas, donde estuve hasta una edad prudente compaginando con mi militancia en el PSOE balear, total más o menos una treintena de años.

El 15 J supuso un momento emocionante, de ilusión, alegría, de dignidad, de no importar demasiado el resultado, de poder hacer sin ser castigado. A pesar de mis 14 años pude participar en el ensobrado de papeletas, alguna pegada de carteles, debates, mítines y desde la distancia, como propia, de la noche electoral.

El 15 J creíamos que era la definitiva ruptura con el pasado más oscuro de España. Éramos unos ilusos. Todavía quedaba mucho por hacer. Pero fue un gran paso.

Ahora hay quien duda y pone en duda ese momento, pero ese día, esa movilización, dio paso a otras, al 29O, al 23F, al 14D… reivindicaciones, defensa de la libertad, autogobierno, Sa Dragonera, huelgas, la sanidad universal… Todo lo que da el debate parlamentario, las propuestas, las leyes, las votaciones, los gobiernos.

No tenemos un sistema perfecto, pero nos hemos dotado de mil maneras para cambiarlo y seguimos siendo los que vamos a votar, como aquellos que lo hicieron el 15J, los que podemos transformar una vez más la realidad.

Los que vivimos ese 15 J como una gran oportunidad para España somos de otra pasta, nadie nos va a quitar ese momento, ese logro, por mucho que los de la coleta se empeñen en ello. El 15 J ganamos todos y de ahí nació una nueva España que ahora si recobramos esa fuerza, ese espíritu del 15 J podremos recuperar.

Una vez más me dejo llevar por las emociones, sabiendo que ahora todo  no es más que un deseo en papel mojado.

Pobres catalanes por fin podrán elegir,  entre el perpetuo 3% o la sumisión a Rajoy.

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