Rebajas

Las grandes superficies apuestan por adelantar al 30 de junio su periodo de rebajas. Este es el titular que circulaba hace pocos días en medios de comunicación locales. La noticia me apena y me preocupa por varios motivos. En primer lugar el hecho de adelantar las rebajas no es más que una certificación real de que al comercio las cosas no les estan yendo todo lo bién que deberían en un contexto de recuperación económica. Imaginen ustedes si los grandes se ven obligados a lanzar ofertas, descuentos y rebajas anticipadas para estimular el consumo, como lo estarán pasando los pequeños a los que, a pesar de la bonaza turística, los números no les acaban de salir.

Ello me lleva a insistir, por enésima vez, en la necesidad de volver a una regulación formal y normativa de los periodos de rebajas. La liberalización se ha demostrado inútil y perjudicial para todos, grandes y pequeños, pero también para los propios consumidores. A los comerciantes y a las grandes empresas la libertad de rebajar precios cuando quisieran no les ha repercutido en mayores ventas ni mucho menos. Puede también que sea debido a que los posibles clientes han perdido una referencia psicológica de consumo para ellos y que las rebajas individuales de cada comercio o centro no tengan tanto poder de convocatoria como un momento conjunto de todo el sector.

Seguramente ha llegado el momento de sentarnos a reflexionar de nuevo como poder reconducir esta situación e instar al Gobierno central, que es quien tiene la competencia, para que haga los cambios necesarios y volvamos a un modelo regulado de rebajas. Desde Baleares los diferentes partidos políticos podrían empezar a mover esta cuestión fundamental. Desde Pimeco así lo haremos por que creemos que todo suma en la mejora de un comercio, el pequeño, falto de estímulos reales y efectivos.

Permítanme que en último lugar también exponga mi preocupación por el positivismo desmesurado en el que se han instalado algunos cuando se habla de economía últimamente. Cierto es que venimos de un auténtico infierno de pérdida de comercios, de destrucción de puestos de trabajo y de pérdidas. También es cierto que poco a poco hemos ido respirando a medida que el consumo se ha despertado pero debemos tener mucho cuidado. No es oro todo lo que reluce. Y no por anunciar que la cosa va mejor los resultados serán mejores. Hacen falta cambios normativos. Reformas que favorezcan el pequeño comercio y a los empresarios en general, cambios para que el consumo despegue de verdad. Hace falta un mucha más valentía.

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