Los beneficios de equivocarse

El otro día me preguntaron que significaba SISU y porque había decidido apodar así al pequeño grupo de entrenamiento que dirijo. SISU es una palabra que proviene del ártico finlandés y significa algo así como <<echarle “narices” a la vida, cuando esta nos golpea o nos es adversa>>. Me encantó, porque consideré que, si algo te has de llevar del deporte (amigos aparte), cuando lo has practicado en tu etapa de formación, es precisamente esa capacidad de superación, cuando las cosas van mal.

En el deporte en general, y especialmente en el atletismo, los resultados y los triunfos suelen tardar en aparecer. Aun esforzándonos mucho, no siempre las cosas salen a la primera, a la segunda o a la tercera, teniendo constatado, además, que quién suele alcanzar el éxito, no suele ser siempre el más talentoso, sino el que fue capaz de seguir aun cuando parecía que este jamás llegaría. Concepto muy acorde con la definición de SISU aplicado al deporte en su estado más natural y normalizado.

¿Por qué esta última puntualización de deporte? Precisamente porque esta puntualización separa dos tipos de deporte que actualmente conviven, y aunque válidos los dos por separado, al juntarse, la capacidad de este para educar en el concepto SISU, se diluye. Por un lado, está el deporte salud (o autorrealización, diversión o lo que sea) en donde lo más importante es estar, participar y pasárselo bien, en donde el fracaso no existe más allá de quedarse en casa en el sofá. Por otro lado, está el deporte competición en donde o ganas o pierdes, en función de los objetivos que te has marcado, y en donde errar, equivocarse y fallar ha de verse como algo normal y una oportunidad de aprender para poder mejorar.

Si para contentar a todo el mundo, intentamos que el perder (no alcanzar los objetivos individualmente planteados) no exista en el deporte de competición, especialmente en los niños, estamos educando a estos en un contexto en el que, se haga lo que se haga, la cosa va bien, con lo que el aprendizaje de estrategias y actitudes para mejorar desaparece. El perder ha de estar presente en el entrenamiento del deporte competición, los niños han de aprender a esforzarse, fallar y volver a esforzarse para, esta vez sí, alcanzar el éxito.

No creo que sea un error de planteamiento enfrentar al niño al error o al fallo, lo que creo es que sí es un error de planteamiento enfocar este error o este fallo a algo negativo o que se tiene que socialmente evitar. Hay que asociar el fallo o el error a algo que nos da una posibilidad de mejorar, ya que nos está indicando que algo mal estamos haciendo. Como dijo Thomas Alva Édison, “no me equivoqué 100 veces hasta dar en cómo hacer una bombilla, simplemente aprendí 100 maneras en cómo no deben hacerse.”

Si queremos que nuestros hijos tengan en sus actitudes el concepto SISU, no edulcoremos su aprendizaje, sino que enseñémosles a que en todo aprendizaje, progreso o camino hacia el éxito, el errar, equivocarse o fallar, es algo normal y propio de la gente que al final triunfa.

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