Los comerciantes denuncian el cierre de sus negocios por culpa de la zona Acire

La tradicional librería infantil y juvenil Baobab cierra sus puertas. Dice adiós y se va a otra zona del extrarradio. La puesta en funcionamiento del Área de Circulación Restringida (ACIRE) ha dado la puntilla a un negocio emblemático. Y no es el único que cierra. La zona Acire ha obligado a cerrar varios negocios y otros han visto reducidas sus ventas en un 50%. Como dicen los comerciantes: “una cosa es organizar y normalizar la ciudad y otra cosas es prohibir. El centro de Palma se ha convertido en una zona para turistas, no para comercios”.

Toni Fernández, propietario de la librería Baobab explica a Mallorca Confidencial que se larga, que no puede más: “Desde que abrí esta librería en el año 2006, hemos pasado años mejores y otros peores, pero con la instalación de la zona Acire, la bajada de las ventas ha sido muy grande. Me voy a un local situado fuera de la zona Acire. Lo único que puede decir es que esta zona regulada ha destrozado los negocios”.

El propietario de la librería añade que “desde que se ha instalado el Acire se ha creado una especie de psicosis entre las personas que ya no quieren venir al centro. Incluso tengo que llevar yo los libros que me piden algunos colegios porque ellos no pueden venir a buscarlos. Esto se ha convertido en una especie de parque temático solo para turistas. La zona Acire es como la tormenta perfecta pues nos ahogan mientras se sigue dando licencias para la construcción de grandes superficies”.

Toni reconoce que esto no tiene futuro y como muestra señala que “esta mañana no he tenido ningún cliente. Hay días que tan sólo vendo 1 o 2 libros. Me voy”.

En términos similares se expresa Alex, venezolano nacionalizado español que regenta la panadería D’Horno, también como Baobab en la calle Carnisseria. Alex ve el futuro con cierto pesimismo: “en la calle Platería ya han cerrado dos comercios y un italiano me ha dicho que va a cerrar el negocio porque le va muy mal. La zona Acire ha sido como la puntilla que ha provocado que se estén cargando el comercio tradicional en el centro de Palma. No deben entender que una cosa es regular y organizar y otra prohibir”.

Alex abrió esta panadería “delicatessen” hace poco más de tres años y según se lamenta “antes de instalar la zona Acire, todo esto estaba lleno de gente y funcionábamos. Ahora es una ciudad triste por la que solo pasan turistas”.

Alex concluye advirtiendo que “de seguir así, le puedo asegurar que cerrarán muchos locales. Desde que han instalado esta zona Acire mis ventas han bajado un 50 por ciento ya que a esta zona regulada hay que sumar el incremento de los alquileres que ha provocado que muchos vecinos que vivían en el centro se hayan ido a otras zonas de Palma”.

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