A los consejeros del Pacto no les gusta que les controlen

A los consejeros miembros de este Pacto de gobierno les causan escozor las preguntas de control que formulamos cada martes las diputadas y diputados baleares. Así ha quedado en evidencia esta semana, cuando la mayoría parlamentaria del descafeinado “cambio” ha vetado la petición que habíamos presentado en el pleno para formularles 10 preguntas sobre cuestiones de actualidad.

Temas importantes para la ciudadanía que requerían una explicación o un por qué. Como la falta de personal médico en los centros de salud y en los hospitales, que genera retrasos en la atención de consultas y en la asistencia médica. Incumplimiento de promesas como eliminar el pago del párquing de Son Espases. Las ayudas económicas que se deben a los deseperados payeses por el PDR y que aún no han llegado. Ocultación malintencionada de documentos del Caso Contratos donde se constataba la ilegalidad del proceder del Ejecutivo. Los 30millones € que costará el rescate del Túnel de Sóller y que se podrían dedicar a otras necesidades. O la falta de consenso en la creación de nuevas zonas de especial protección de aves que ha generado la movilización del sector agrícola. Etc, etc.

Olvidan los miembros de este supuesto Govern de la gente que han sido designados a dedo para gestionar el dinero de todos los baleares, por lo que cuando menos tienen la obligación moral de someterse al control de quienes representamos a la gente de forma electa, porque para ello fuimos elegidos democráticamente en las urnas.

Mientras tanto, pretenden dar lecciones de participación y transparencia a los ayuntamientos con una modificación de la ley de régimen local balear para exigir más iniciativas, más preguntas, más participación ciudadana, más transparència en los plenos… Eso sí, en la administración local.

Pero la desafecció ciudadana no se cura dando consejos políticos a los demás. Tampoco se cura substituyendo la democracia representativa por la democracia participativa; son complementarias y se necesitan una a la otra. La desafección ciudadana se vence siendo creíbles y practicando con coherencia aquello de “A Dios rogando”.

Menos golpes de pecho, señoras y señores del Govern, y más dar ejemplo a los demás.

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