Las escoletas ilegales proliferan en Palma durante las vacaciones escolares

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Llegan las vacaciones de verano y unos se dedican a ir a la playa, otros a la montaña y otros a montar “chiringuitos” que funcionan como escoletas infantiles en los que acogen a niños con edades comprendidas entre los 0 y los 6 años sin cumplir los mínimos requisitos exigidos para estos centros, tanto por la Conselleria de Educació como por el Ayuntamiento de Palma. Estos locales proliferan fundamentalmente en verano sabedores de que los padres buscan donde colocar a sus hijos mientras trabajan a un coste muy por debajo de lo que ofertan las escoletas legales. Este intrusismo masivo ha sido denunciado en reiteradas ocasiones pero, en vez de ir a menos, su número se incrementa cada año.

La presidenta de la Asociación de Empresarios de Escoletas Infantiles de Baleares, Francisca Picornell, explica que en el tema de las escoletas suele haber confusiones “ya que por una parte se encuentran las escoletas legales que son aquellas que cuentan con todos los permisos requeridos tanto por la Conselleria de Educació como por el Ayuntamiento de Palma; las alegales que tienen licencia del ayuntamiento para abrir pero que no están reguladas y, finalmente, y las que más afectan a nuestro sector por su intrusismo que son las ilegales que actúan como legales y no cuentan con ningún tipo de permisos”.

Picornell añade que “estas últimas son las que nos están perjudicando notablemente, sobre todo porque al no estar controladas por nadie ofertan unos precios mucho más bajos, precios que las escoletas legales no pueden asumir. Este tipo de “chiringuitos” actúa sin ningún tipo de control, el personal no está preparado, no pagan impuestos y hacen lo que les da la real gana”.

La presidenta de esta asociación subraya que “en Palma existen numerosos centros de este tipo por lo que el intrusismo está muy extendido. Lo peor es que ofrecen unos precios de risa absolutamente incomprensibles ya que llegan a ofertar por 200 euros tener al niño durante todo el día con comida incluida. No se cómo lo pueden hacer y obtener beneficios”.

Francisca Picornell destaca que “lamentablemente, cada año, en vez de ir a menos, va a más el número de centros ilegales que se abren. Esta situación la hemos denunciado a la Conselleria de Educación quienes nos han dicho que que tan solo pueden controlar y regular las escoletas que están autorizadas mientras que en Cort se justifican diciendo que no cuentan con suficiente personal para realizar las inspecciones. Por desgracia, esta situación ha llevado a algunas escoletas legales a tener que cerrar su negocio ya que no pueden competir con estos locales ilegales”.

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