Garoña cierra sus puertas definitivamente

La central nuclear de Santa María de Garoña, ubicada en Burgos, pero muy próxima a varios municipios alaveses, no volverá a abrir sus puertas después de que el Gobierno central haya acordado denegar la solicitud de renovación de autorización de la explotación de la planta, según el ministro de Energía, Álvaro Nadal.

La planta nuclear burgalesa, la que más años ha operado en España, de manos de sus propietarios, Iberdrola y Endesa, cierra después de que el pasado 8 de febrero, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera un informe favorable (con el voto en contra de la entonces consejera Cristina Narbona) a la renovación de la autorización de explotación sin una fecha determinada.

Este informe establecía un conjunto de condiciones, instrucciones técnicas complementarias y un programa de pruebas de arranque con verificaciones en el cumplimiento de todo ello, antes de que la central pudiera retomar su actividad.

Informe

Una vez emitido el informe favorable, Garoña se convertiría en la primera central nuclear en llegar hasta los 60 años de operación y abriría el camino al resto de centrales españolas, que se van acercando progresivamente hasta los 40 años de vida útil, en pleno proceso del Gobierno por definir el modelo energético del futuro.

No obstante la planta, con permiso de explotación hasta julio de 2013, dejó de producir electricidad ocho meses antes, en diciembre de 2012, a consecuencia de un nuevo impuesto del Gobierno sobre el combustible y que Nuclenor estimó un coste inasumible.

Así, el plazo para la renovación expiró, aunque han invertido en mantener la planta en una situación de reversibilidad (358 millones).

El ministro Nadal ha informado de que el Gobierno español ha decidido finalmente denegar la autorización de reapertura a la central más antigua del Estado, y la más cercana a Euskadi.

Desmantelada en unos 15 años

En todo caso, el ministro confía en que “no haya más Garoñas” pero asegura que el cierre del reactor, que lleva desde 2012 sin producir electricidad, tendrá “nulo impacto” en el sistema energético español debido a su “pequeño tamaño”, al tiempo que ha precisado que su desmantelamiento llevará entre 13 y 16 años.

En cuanto a los trabajadores, ha manifestado que tienen “el futuro garantizado” y que los pueblos cercanos a la central seguirán recibiendo las ayudas por parte de Enresa (la empresa estatal de residuos) y ha añadido que el Gobierno trabajará con la Junta de Castilla y León para buscar la “viabilidad” de futuro en la comarca. Ahora hay que saber en qué se ocuparán las familias que dependían de esta industria.

Reacciones

La nuclear de Santa María de Garoña es propiedad de Nuclenor, participada por ENDESA e Iberdrola. Iberdrola ha manifestado, por boca de su presidente, Ignacio Sanchez Galán, su voluntad de no reabrir, mientras que Endesa es favorable.

Iberdrola ha considerado “coherente” la decisión del Gobierno español de no abrir Garoña, al considerar que, “aun siendo segura desde el punto de vista técnico, su continuidad era económicamente inviable”. Es más, cree que “no afecta ni a la seguridad del suministro eléctrico ni al precio de la luz que pagan los consumidores”.

Ecologistas

Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO y WWF, celebran la decisión del Gobierno e instan a este a que la medida se extienda al resto de parques nucleares en España.

El portavoz de Ecologistas en Acción y coordinador del Movimiento Ibérico Antinuclear, Paco Castejón, ha explicado que le habría “extrañado” la reapertura de la central, “dadas las lamentables condiciones de seguridad en las que se encuentra, las enormes inversiones que costaría su puesta en funcionamiento de nuevo y, sobre todo, el clamor que hay en la sociedad española a favor del cierre y también de organismos políticos”.

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