La ‘gent’ y la corrupción

‘El Govern de la gent’, qué bonito. Léalo con un poco de entonación, como si estuviera haciendo el anuncio de un perfume francés en Navidad, ‘el Govern de la Geeennt’, ¿verdad que es conmovedor?; sin duda, el genio que tuvo la idea debió echarse a descansar un mes tras el esfuerzo mental que dio lugar a tal explosión de creatividad.

Cuando tres partidos se juntan para formar gobierno, y presuntuosa, fatua y vanamente, deciden arrogarse el título de ‘Govern de la gent’ resulta preocupante. Entonces surge la pregunta: si el gobierno municipal anterior no era ‘de la gent’, ¿quién es la gent?, porque en Palma somos, más o menos, los mismos que éramos hace dos años, y ahora resulta que, al menos, la mitad de la población no es ‘gent’.

Claro, cuando los nuevos concejales del tripartito fueron tomando posesión de sus cargos, comenzamos a conocer a la ‘gent’. A priori, no crea usted que forma parte de la ‘gent’, ni su vecino tampoco; para ello, claro está, hay que tener carnet de uno de los tres partidos. Entonces, sí. Y esta circunstancia la hemos podido comprobar con el nombramiento de los altos cargos del Ayuntamiento.

La Ley de Bases del Régimen Local y el Reglamento Orgánico del Gobierno y de la Administración del Ayuntamiento de Palma establecen las condiciones que deben reunir los cargos directivos del Ayuntamiento, coordinadores de área y directores generales. La principal es que sean funcionarios del subgrupo A1, con titulación universitaria de grado; y sólo excepcionalmente, se permite que no sean funcionarios, atendiendo a criterios de competencia profesional y de experiencia en el ejercicio de puestos de responsabilidad o gestión pública o privada.

Si uno accede al portal de la transparencia del Ayuntamiento y revisa los currículos de los distintos altos cargos podrá ver que sólo el secretario y el interventor son funcionarios del subgrupo A1, y no deben ser muy ‘gent’, porque ya ocupaban el cargo con el gobierno anterior. Los demás, estos sí son ‘gent’, porque ninguno cumple con los requisitos establecidos por la Ley.

Esta situación, una auténtica corruptela, viene produciéndose desde hace años, no es exclusiva de este tripartito, pero resulta chocante que quienes entraban como los paladines de la lucha contra la corrupción, hayan caído en los mismos vicios. Esta situación me recuerda a aquella frase de Anthony Hope, “Se podría escribir un libro con las injusticias de los justos”.

Por Pedro L. Ribas, concejal de Cs en el Ayuntamiento de Palma

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