Los Tics autoritarios de Més

Dice David Abril, portavoz de Més por Mallorca, que la cumbre del partido popular organizada  este fin de semana en Palma con la presencia de Mariano Rajoy es un acto “neofascista” tramado para limitar los derechos y libertades ciudadanas antes del 1-O.

Y simultáneamente anuncia actos de protesta ante el cónclave popular, de la mano de Bildu y entre soflamas de apoyo al proceso de referéndum ilegal de la Generalitat catalana. Todo ello lo hace el dirigente ecosoberanista desde el altavoz que le otorga su cómodo escaño parlamentario, olvidando que dicha posición debe incluir un mínimo de respeto a la ley y a la libertad de los demás partidos democráticos. Imagínense que hubiera ocurrido si algún dirigente popular hubiera osado criticar los actos internos de su partido o cuestionar su estrategia política; hubiera recibido la más unánime condena por parte de todos los demás, incluida la presidenta del Govern balear.

Declaraciones de este calado por parte de Abril dejan mucho que desear, sobre todo si tenemos en cuenta que pone cara y ojos al único grupo que comparte responsabilidad en el Consolat con los socialistas después de la salida de Mes por Menorca y la última’ no-incorporación’ de Podemos. En consecuencia, pone voz a una parte del gobierno balear.

Sus palabras están fuera de lugar, son incoherentes con sus conocidos golpes de pecho a favor de la libertad de pensamiento discrepante y no se pueden consentir en un Estado de Derecho porque la funcion representativa que la ley nos otorga a los diputados requiere una responsabilidad añadida en lo que se dice y lo que se hace, evitando actitudes demagógicas que critiquen al contrario con el resultado interesado de incitar al odio y a la confrontacion.

Desde el Partido Popular desconocemos si sus votantes comparten esta falta de respeto, más propia de tics autoritarios que de la corrección política, al igual que ignoramos si la presidenta Armengol se siente cómoda con esta salida de tono insultante al partido mayoritario en la Cámara. En todo caso, las abstenciones socialistas en la sesión parlamentaria del martes ante las propuestas retadoras de Més contra la acción del Gobierno nacional en Cataluña, hablan más que sus excusas apelando al ‘derecho a votar’. Armengol no puede jugar a la confusión, debe ser clara y contundente en su apoyo al Gobierno, porque no se trata de jugar al gato y al ratón entre partidos políticos sino de estar unidos en la defensa de España.

Como decía Soraya Sáez de Santamaria hace unos días, precisamente la democracia en que vivimos y que atacan Abril y Armengol con sus gestos, es la que les permite manifestarse en libertad, hacer su teatrillo público parlamentario y defender su ideología discrepante; pero bajo ningún concepto les ha de permitir cuestionar la legalidad ni invadir la libertad de los demás con insultos cuando no coinciden con sus argumentos.

Abril debería ser desautorizado por los suyos y dimitir por dignidad. Declaraciones de tan bajo nivel solo ayudan a desprestigiar la labor política y a confundir a la ciudadanía.

Da la sensación que los nacionalistas se sienten acorralados, engullidos por los nuevos partidos radicales y antisistemas, e intentan llamar la atención superándolos en rebeldía para recuperar un espacio político perdido definitivamente. Pero esta vez, Sr Abril, se ha pasado de rosca. El propio Parlamento aprobó hace un par de años una propuesta de los suyos para reprobar el uso de términos como ‘dictadura’ o ‘nacismo’ para atacar gobiernos democráticos o grupos sociales pacíficos porque suponen una banalización pueril e injusta de lo que significó la represión sufrida hace años por otras generaciones.

Estos gestos indecentes e irrespetuosos no son propios de quienes deben defender la libertad y el pensamiento, si no más propios de quienes utilizan las circunstancias de modo indecente para tapar sus frustraciones políticas.

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