EL ARTICULO nº 8 el 155 de nuestra Constitución y el 472 punto 5º del Código Penal

Cuando escribo estas líneas aún no ha tenido lugar ningún Consejo de Ministros desde la intervención por televisión de S.M. El Rey Don Felipe y de algunas declaraciones del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, hoy viernes no sé lo que ocurrirá en el Consejo de Ministros ni que sorpresas nos llevaremos.

Para mí no es admisible en absoluto lo que ha  ocurrido y ocurre en Cataluña.

Unos catalanes enfrentados a otros y ambos grupos enfrentados, podríamos decir, al resto de todos los españoles.

En Cataluña, su Gobierno, sus gestores y la ciudadanía adoctrinada, evidentemente no toda, se están riendo de todos los españoles, de sus leyes, autoridades, de su democracia que es, al menos por el momento, la que ampara bajo su paraguas a todas las autonomías, han menospreciado a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, pisoteado, insultado, menospreciado, denostado y atacado a todos los símbolos de nuestra España y han cometido todas las ilegalidades que les ha venido en gana no costándoles nada, al menos hasta la fecha.

Todo ello, al menos a mí, me produce una frustración e impotencia tremenda y una triste sensación de tener un gobierno débil y acomplejado junto a una oposición sin visión de estado y carente de buenos estadistas. ¡¡¡España hacia dónde te llevan!!!

Es cierto que el papel lo admite todo y las leyes tienen sus interpretaciones, pero muy claro están los artículos 8 y 155 de nuestra Carta Magna y si ello no bastara el artículo 472, punto 5, de nuestra Ley del Código Penal.

Con milongas, desgraciadamente, no se arreglará el problema de Cataluña y no se puede dialogar con quienes se han saltado toda la legalidad vigente de nuestro ordenamiento jurídico, sólo vale en este caso el peso de la Ley del Estado de Derecho.

Suspéndase de una vez la autonomía catalana, sin miedos y con firmeza, convóquense elecciones autonómicas inmediatamente y una vez restablecido el orden constitucional, negóciese seriamente y consecuentemente sin presión del chantaje soberanista, un futuro para Cataluña en el cual todos los catalanes y con todas las garantías necesarias y legales, voten libremente su futuro sin que ello tenga que conllevar la ruptura con España, se puede ser libre y asociado, como no, con unas nuevas reglas de juego legales y consensuadas con todos. España necesita a Cataluña y Cataluña es sin lugar a dudas España y ella también la necesita.

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