El caso Cursach y la necesaria regeneración política

Esta semana el Juez Penalva ha levantado parte del secreto de sumario referente al caso Cursach, una investigación contra el jefe de uno de los grupos más poderosos, sino el que más, del sector de ocio de Baleares. El sumario contiene grabaciones de conversaciones recogidas a lo largo de 4 años, entre las que podemos ver la facilidad con la que el grupo de ocio podía contactar directamente con los máximos responsables de los departamentos de las administraciones públicas.

Me acuerdo de cuando una mañana fui a trabajar, como un día cualquiera desde que en 2015 empecé a ser concejal en Calvià, y me encontré a la Guardia Civil apoderándose de varias fotocopiadoras industriales de una sala del Ayuntamiento y haciendo copias de miles de expedientes del Departamento de Contratación y Actividades. Jamás había visto a tantos policías con tantos montones de papeles en mano. Fue un movimiento que nos auguraba que algo gordo se avecinaba. Nunca imaginábamos que se iba a detener al jefe de una de las mayores industrias de ocio de la isla.

La trama de corrupción que está saliendo a la luz es de tal calibre que tenemos a un expresidente local del PP y a un diputado del Parlament, que también es concejal de Palma, imputados. Además, en Calvià se detuvo al anterior director de Turismo y Comercio y al jefe del Departamento de Actividades. Y aun así, muchos creemos que no son los últimos nombres por salir y es lo que realmente nos preocupa.

Estos últimos días se ha puesto el foco en Joan Mesquida y Pilar Carbonell, máximos responsables en sus respectivos departamentos, Calvià y Conselleria de Turismo, pero ¿acaso no van a salir políticos y cargos de otras legislaturas? ¿Acaso no estamos hablando de una investigación sobre una supuesta trama de hace 30 años? Es por eso que creo que lo más gordo aún está por salir. Es preocupante y a la vez necesario que se aclare si algún político de anteriores legislaturas debe responder ante un juez como imputado y no solo mirar a los de ahora.

Solo con ver la cantidad de nombres que están saliendo y la responsabilidad que tienen, se hace más necesaria que nunca una regeneración absoluta en la política. Los viejos partidos han demostrado, tanto uno como otro, que vienen con mochilas muy cargadas, que sus promesas en campaña son papel mojado, puesto que antes de cumplir los compromisos por los que la ciudadanía los votó, tienen que cumplir las promesas que les hicieron a sus afines. Ya pocos partidos pueden presumir de no tener imputados o cargos que han dimitido entre sus filas. En concreto, Ciudadanos (Cs) es el único que ahora mismo representa esa marca limpia que la ciudadanía necesita para volver a recuperar la confianza en la clase política.

Carlos Tarancón, regidor de Cs en el Ayuntamiento de Calvià

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