Condenan al ‘violador del cúter’ a 56 años de cárcel por agresiones sexuales

La Audiencia de Barcelona ha condenado a Diego Nicolás R., más conocido como el ‘violador del cúter’, a 56 años y cuatro meses de cárcel por cuatro agresiones sexuales y dos robos con violencia cometidos entre julio del 2013 y septiembre de 2015.

La Sección 10 de la Audiencia de Barcelona también le condena a que indemnice con 70.000 euros a las víctimas y a una orden de alejamiento y prohibición de comunicación con ellas por un total de 89 años.

Diego Nicolás R. –de 28 años, nacido en Uruguay de nacionalidad española– es un violador en serie que buscaba chicas muy jóvenes o menores y utilizaba a veces con un cúter, cometiendo normalmente sus agresiones en portales y por la noche en los barrios barceloneses de Gràcia, Horta-Guinardó y Eixample.

La primera agresión la cometió sobre las 21.30 horas del 25 de julio de 2013: Diego Nicolás R. siguió a una chica de 21 años hasta su portal, la atacó con un instrumento punzante y la violó sin preservativo en las escaleras, amenazándola con matarla.

Sobre la misma hora del 3 de septiembre de 2013, el ‘violador del cúter’ accedió a otro edificio siguiendo a una menor de 14 años y, en el rellano del inmueble, la amenazó con una navaja, obligándole a hacerle una felación y diciéndole: “No grites o te rajo”.

En la tercera de las agresiones, la noche del 1 de enero de 2014, aprovechó que la víctima, de 27 años, había dejado las llaves puestas en la puerta del jardín de su casa porque estaba hablando por teléfono: la empujó por detrás, le exigió que le entregase el dinero mostrándole un cúter y le obligó a hacerle una felación.

El ‘violador del cúter’ estuvo más año y medio sin actuar, hasta que el mediodía del 15 de septiembre de 2015 entró en el portal de la casa donde vivía una menor de 14 años, la llevó a un rincón de las escaleras, le obligó a hacerle una felación, y le dijo que no contara nada a nadie o la mataría; se marchó llevándose el móvil de la niña.

Cuando el ‘violador del cúter’ fue detenido –en octubre del 2015, permaneciendo desde entonces en prisión provisonal– se había cambiado de aspecto, se había dejado barba, tenía un trabajo normal de cara al público y se iba a casar con su novia con la que convivía en el barrio de Gràcia y no conocía las agresiones sexuales a otras mujeres, según informaron entonces los Mossos d’Esquadra.

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