Cort insta a reducir el impacto de las torres eléctricas en Son Puig

SonPuig obras

El Ajuntament de Palma observa con cierta preocupación las actuaciones que está ejecutando Red Eléctrica en el bosque de Son Puig, zona declarada como Área Natural de Especial Interés (ANEI). Los vecinos afectados han alertado de que la empresa va a instalar un total de 14 torres de alta tensión y solicitan  soluciones alternativas. El alcalde de Palma, Toni Noguera ha indicado que Red Eléctrica siempre ha sido sensible ante las demandas que se le han presentado por lo que no descarta llegar a un acuerdo  que reduzca el impacto visual, ambiental y social  que está generando la instalación de estas torres.

La comunidad de propietarios de la urbanización Son Puig ha puesto el grito en el cielo ante la instalación de 14 torres de alta tensión que se van a instalar en  el bosque de Son Puig  declarado zona ANEI y que según los vecinos implican un serio peligro al pretender situar estas torres cerca de las viviendas que actualmente ocupan.

Los vecinos entienden que es lógico que se tengan que  instalar estas torres pero solicitan que se busquen alternativas con nuevos trazados y  que se ubiquen en zonas más alejadas de los núcleos de población.

El alcalde de Palma, Toni Noguera es consciente de la situación  recordando que  aunque Cort “no tiene competencias en este campo”, sí apuesta porque “se atienda por un poco más el interés general” y “se llegue a un punto de acuerdo”.

Con tal motivo y con el objetivo de alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes, Noguera adelantó que “próximamente nos reuniremos representantes de la Conselleria de Territori, del Ajuntament de Palma y de Red Eléctrica con el fin de buscar soluciones a esta situación”.

Noguera sí dejó claro que, aunque el hecho es el que es “Red Eléctrica siempre ha tenido buena voluntad a la hora de buscar puntos de acuerdo”, lo que podría abrir una vía para encontrar soluciones, “bien a través de un nuevo trazado o bien mediante el soterramiento del cableado”.

El problema, según los vecinos, se concentra en que cuando se aprobó el proyecto en esta zona no existía la urbanización  pero ahora viven  cerca de 150 familias, lo que podría  tener consecuencias para la salud de las personas que viven en las cercanías de las torres, amén del impacto medioambiental que conlleva su instalación en un espacio natural como el bosque de Son Puig.

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