Fallece la mujer tiroteada por su expareja cuando recogía a su hijo del colegio

Otra más. Otra menos. La joven de 28 años que fue tiroteada este miércoles por su expareja a las puertas del colegio Santo Negro de Elda (Alicante), mientras recogía a su hijo, ha fallecido en el hospital.

Estaba en muerte cerebral desde su ingreso en el centro hospitalario de Elda. Eran las cinco de la tarde, la hora de la merienda, del recreo después de las clases, la hora de disfrutar de su hijo, que llevaba todo el día en el colegio. Hora de parque y deberes antes cenar y acostarse pronto porque mañana hay clase. Pero ya no hay clase. Ni madre. Ni padre.

Si las cosas fueran de otra manera, el hombre de 31 años con el que ella había compartido vida se habría estrellado huyendo en el coche de ella, falleciendo en el acto, antes de matarla y dejar un huérfano, pero pasó al revés. Primero la mató.

Y eso que estaba citado para este mismo jueves en el Juzgado de Instrucción 3 de Novelda, con competencias en materia de Violencia sobre la Mujer, para un juicio rápido por un presunto delito de amenazas tras haber sido denunciado la semana pasada por la víctima, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) en un comunicado.

Ella denunció al padre de su hijo, un niño de tres años, el pasado 2 de noviembre. Ese mismo día se dictó, como medida cautelar hasta la celebración del juicio, una orden de alejamiento. No podía acercase a menos de 300 metros ni comunicarse con ella por cualquier medio hasta que hubiera una sentencia firme.

El juez se apresuró con razón (en 2016 este individuo ya había sido condenado a trabajos comunitarios por delito de lesiones, y antes, en septiembre de 2014, ya la víctima había denunciado violencia, y el caso llegó a juicio aunque ella se negó a declarar. Pero él fue absuelto por un juzgado de lo Penal de Alicante).

Se puso en marcha todo el protocolo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado estaban avisadas, y todos los organismos en guardia (Servicios Sociales y de Atención a la Mujer para que adoptaran las medidas precisas de asistencia y ayuda a la denunciante, la Oficina de Atención a las Víctimas del Delito de la Generalitat Valenciana y el Registro Central para la Protección de las Víctimas de Violencia Doméstica).

Incluso se habían tomado medidas para un régimen de visitas al niño, pactado hacía meses. Todo se hizo bien menos controlar al monstruo.

El presunto agresor fue arrestado y pasó a disposición judicial el pasado martes, 7 de noviembre, tras la denuncia de la joven: intentaba hablar con ella por teléfono a través de terceros. Pero dijo ella que no había amenazas en esos momentos. Igualmente fue retenido. El Juzgado de Instrucción 3 de la localidad, en funciones de guardia, acordó su libertad. Y está muerta.

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