Son Gotleu “tira la toalla” ante el abandono de Cort por el alto nivel de delincuencia en el barrio

Los vecinos de la barriada palmesana de Son Gotleu tiran la toalla. Sus demandas no son atendidas por nadie y el barrio, poco a poco, se está convirtiendo en un  gueto donde los único “amos” de la zona, a juicio de los propios vecinos, son los delincuentes, ilegales y okupas que hacen y deshacen a su antojo pues ni siquiera la policía Local hace acto de presencia. Son Gotleu, simplemente no existe y desde la asociación vecinal se observa con extrema preocupación el futuro de una barriada en la que ninguna institución pública, dicen, quiere saber nada de nada.

Ginés Quiñonero, presidente de la Asociación de Vecinos de Orson Welles en Son Gotleu está harto de clamar en el desierto. “Por si no tuviéramos bastante con lo que tenemos, ahora nos encontramos con que no hay ni un policía patrullando las calles”. Quiñonero se reafirma en que “estamos cansados de decirlo pero en el ajuntament ni nos hacen caso ni les interesa nada de lo que sucede aquí”. En este punto el presidente vecinal asegura tener la solución  los desmanes e inseguridad ciudadana por el que atraviesa la barriada, tan fácil como “asignar una patrulla de la Policía Local que cada día y en un plazo de seis meses vaya calle por calle y plazas levantando actas y atendiendo las quejas de los ciudadanos y que después se activen estas actas y demandas”.

Ginés Quiñonero responsabiliza a los máximos ediles del Ajuntament de Palma de todo lo que está sucediendo en este barrio. Incluso culpa al actual alcalde, Toni Noguera, de permitir actos ilícitos. “Aquí hay mucho inmigrante y gitano, que son los preferidos de todos los que se dedican a legislar.  Noguera, que no le hemos visto desde que es alcalde, es el gran culpable de lo que está sucediendo  con la masiva presencia de okupas pues se dedica a llegar a acuerdos con las entidades financieras, el banco abona la comunidad y encima Cort da dinero a estos okupas. Hemos hablado con abogados pero nos dicen que no quieren meterse en líos”.

Quiñonero afirma que todos los vecinos de la barriada están muy al corriente de los altos niveles de delincuencia que se vive en el barrio “pero claro, aquí no hay ni un solo policía  patrullando. Es una verdadera vergüenza y los vecinos están más que cabreados pero como se encuentran sometidos a las presiones de los delincuentes, tienen mucho miedo y aguantan lo insoportable”.

Además de la delincuencia y de la masiva presencia de los okupas en multitud de viviendas, la suciedad es otro de  los grandes problemas a los que se enfrenta diariamente la barriada. Ginés Quiñonero  reconoce la labor de los trabajadores de limpieza de Emaya ”que trabajan a destajo a pesar de la falta de personal”. Este barrio está catalogado como “prioritario” a la hora de ejecutar algunas actuaciones “pero solo basta darse una vuelta por el mismo para darse cuenta del lamentable estado en que se encuentra”, concluye el presidente vecinal.

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