La trampa de los presupuestos de la comunidad

Llega noviembre y el Parlamento inicia el debate de cifras para el próximo año. Y aún a sabiendas que los presupuestos deberían incluir todo lo irrenunciable en una comunidad que se recupera económicamente, la realidad es bien distinta. El proyecto presentado por Armengol dispone de mil millones más que la pasada legislatura pero no cubre las expectativas ciudadanas en inversión educativa, ni agiliza los servicios sanitarios, ni destaca por sus políticas sociales. Educación y Sanidad siguen perdiendo peso relativo aunque incrementen sus partidas globales, así del 20% que representaban en 2015 pasan a un 18% en esta legislatura de bonanza.

Es evidente que ya no son “las personas primero”.

En otro orden de cosas, hace unos días que el presidente Biel Company ofreció el apoyo del grupo popular a las cuentas públicas si se incorporaba una rebaja de impuestos para las clases medias y bajas tras el esfuerzo realizado los últimos años. Cuando las cosas van bien es momento de facilitar el consumo e invertir un poco más en calidad de vida. Y ello se consigue ofreciendo alicientes como rebajas de impuestos y bonificaciones sociales, generando expectativas y garantizando estabilidad laboral. Pero si se sigue apretando el cinturón de las familias sin ofrecer nada a cambio, la economía doméstica se estanca, es una consecuencia lógica. Despues de dos años y medio viviendo de rentas, el ritmo del crecimiento empieza a ralentizarse, como apuntan algunos datos de previsión de descenso de turistas para la próxima temporada. Y Baleares no puede desperdiciar más tiempo sin una política económica útil.

Pero la presidenta socialista ha preferido la opción podemita que ahoga en impuestos a los pobres ciudadanos olvidando que son los principales actores económicos, sin incluir una sola medida de reactivación e inclinándose por duplicar la ecotaxa como medida disuasoria al turismo.

Ante tal despropósito, el partido popular ha presentado una enmienda a la totalidad. Los presupuestos para 2018 deben ser devueltos a los despachos del Govern y cambiar de rumbo porque no responden a las necesidades de la calle.

Por muchos titulares que venda el gabinete de publicidad del Pacte, la realidad es muy diferente de lo que pretenden hacernos creer. Los presupuestos llamados a ser los más altos de la historia están diseñados para contentar las exigencias radicales de los socios antisistema, pero no pensando en las personas de esta tierra. Armengol podrá hacerse trampas al solitario para asegurarse la silla un año más, pero que no cuente con nosotros para engañar a la gente.

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