El pacte y el efecto espejo

Una de las principales razonesde los buenos resultados electorales de MÉS y Podemos (también deSom Palma) en las elecciones autonómicas y municipales de 2015fue el comprensible rechazo social generado por los casos de corrupción que afectaban directamente al Partido Popular y a la extinta Unió Mallorquina. Para una ciudadanía que acababa de vivir una de las peores crisis económicas de la historia de nuestro país, ver como algunos políticos se enriquecían a costa de todos, y como sus partidos presuntamente se financiaban de forma ilegal, constituía una afrenta imperdonable que los partidos de izquierda supieron aprovechar.

Resulta evidente que la actuación de esos partidos que no dudaron en denunciar de forma exacerbada la corrupción, y que se presentaron como los adalides de la pulcritud en la vida política, tampoco es lo transparente y clara que debería ser, pues el listón que impusieron durante la campaña les tendría que obligar a ser más estrictos con las prácticas poco éticas, sin que hubiera margen a la sospecha. En estos dos años, hemos podido comprobar el nepotismo de Podemos (antes Som Palma) a la hora de nombrar a los directores generales del Ayuntamiento de Palma, a Jarabo ocultar a Hacienda los beneficios obtenidos por su alquiler vacacional en Son Serra de Marina, también hemos tenido que presenciar la dimisión de una consellera de MÉS por el “caso contratos”, que ha provocado también la dimisión de otros cargos de confianza, y por último, nos hemos tenido que enterar de que la directora general de turismo está siendo investigada por dar supuestamente un trato de favor a Cursach.

El martes, los grupos del Pacte tuvieron una nueva oportunidad, podrían haber reprobado al vicepresidente Barceló, ya que éste es incapaz de dimitir, y purgar así parte de sus culpas. Por el contrario, lejos de hacerlo, se ampararon en la corrupción del Partido Popular para evitar la reprobación, como si las culpas del otro purgaran las propias.

Ante esta situación, me pregunto si el Pacte se ha visto afectado por el efecto espejo, que consiste precisamente en ver en el otro lo que uno es y no aceptarlo; es decir, si su crítica a la corrupción del Partido Popular era el fruto de su propia falta de principios. Deberían pensárselo, aunque es cierto que realizar autocrítica, pese a ser una actividad terapéutica, es una de las tareas más difíciles para el ser humano.

Deja un comentario / Mallorca Confidencial no se hace responsable de los comentarios vertidos en su web.