Mugabe cede a las presiones del Ejército y dimite una semana después

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, ha dimitido este martes, una semana después de que el Ejército tomara el control del país, según ha anunciado el presidente del Parlamento, Jacob Mudenda, durante la sesión del proceso de ‘impeachment’ en contra del mandatario.

Durante la sesión, dicen los medios locales, Mudenda ha sido interrumpido por el ministro de Justicia, quien ha entregado la carta de renuncia de Mugabe. Inmediatamente, el presidente del Parlamento ha anunciado que el proceso de impeachment quedaba en suspenso por la renuncia del mandatario.

Aplausos y lectura de la misiva de renuncia de Mugabe. Asegura que deja el podio voluntariamente y para “permitir un traspaso tranquilo de poder”, según Reuters, pero sin aclarar un sustituto, si bien Mudenda ha adelantado que se nombrará al nuevo jefe de Estado este mismo miércoles. Todo apunta a que será el exvicepresidente Emmerson Mnangagwa, cesado por Mugabe hace dos semanas.

Mugabe ha gobernado el país durante casi 40 años y siempre resistiéndose a las presiones, a pesar de las protestas multitudinarias y a las negociaciones mantenidas con el Ejército y con los emisarios enviados por Sudáfrica.

En su discurso televisado del domingo no renunció como se esperaba, así que la noticia de su dimisión ha sido celebrada por los zimbabuenses. Según Reuters, en las calles de Harare hay gente bailando y pitando para celebrar el fin de una era, la del segundo presidente que más años lleva en el cargo en el mundo.

Es el colofón de los 15 días de tensión en Zimbabue que tuvieron su pistoletazo de salida cuando el presidente decidió el cese de su segundo de a bordo, Emmerson Mnangagwa, al que acusó de conspiración para derrocarle. El Ejército, que tenía en Mnangagwa un aliado e intermediario, no estuvo de acuerdo, ni lo estuvieron las filas del gobernante ZANU-PF, también en contra de la primera dama, Grace Mugabe.

Al final, la noche del 14 de noviembre el Ejército tomó el país, pero aclarando que no se trataba de un “golpe de Estado sino de un esfuerzo” por acabar con los “criminales” que rodeaban al presidente (evidentemente, hablaban de la primera dama y sus acólitos, conocidos dentro del ZANU-PF como G-40).

Y con presiones y encuentros encadenados para convencer a Mugabe de que dejara el cargo, los veteranos de guerra, uno de los pilares del poder, salieron en defensa de la acción de Ejército convocando el sábado una marcha pidiendo la renuncia.

Este martes Mugabe se ha rendido, aunque no ha trascendido bajo qué condiciones.

Deja un comentario / Mallorca Confidencial no se hace responsable de los comentarios vertidos en su web.