Los maestros exigen un Estatuto del Docente que les devuelva la autoridad

El Día del Maestro se ha vuelto a celebrar este año con más pena que gloria. Una profesión que sufre el desgaste de la progresiva falta de autoridad por parte de los alumnos y progenitores, unos ratios de clases que consideran desmesurados y, fundamentalmente, la inconclusa elaboración del Estatuto del Docente que devuelva al profesor la autoridad y la preponderancia que tuvo en su día.

El presidente del Sindicato Independiente de Profesores de Baleares (Anpe), Antonio Riera, se muestra desesperanzado ante la falta de avances en la elaboración del Estatudo del Docente “que permitiría considerar al maestro como una autoridad. Hoy en día se ha perdido el referente que distinguía al maestro”.

Riera es partidario de “negociar un gran pacto educativo en el que la educación no sea una moneda de cambio con cada nuevo gobierno. No quiero decir con esto que cada comunidad educativa tenga sus propias pecularidades pero sí lograr que el profesor tenga un marco normativo que nos defienda ante las posibles acusaciones de padres o alumnos”.

Para el presidente de Anpe “el profesor debe recuperar el protagonismo y el papel social y educativo que le corresponde”.

En Baleares, la situación se agrava ya que, tal y como refleja el informe Pisa, los estudiantes isleños estan por debajo de la media nacional y europea: “Existen varios factores que intervienen en que el informe Pisa sea desfavorable en Baleares y entre ellos se encuentra el alto número de familias que trabajan aquí de forma temporal y los numerosos alumnos que acceden muy jóvenes al mercado de trabajo, entre otras situaciones y carencias educativas”.

Los profesores continúan aún quejándose de que, pesea a que han mejorado en algunos aspectos, “todavía es necesario poner más recursos educativos como orientadores en los ciclos de Infantil y Primaria, y hacer frente a los actuales “ratios” existentes en numerosos colegios que suelen ser muy altos, todo ello sin contar con la necesidad de aumentar la formación del profesorado y que éstos se adapten a las nuevas metodologías de trabajo”.

Antonio Riera concluye apuntando que la multidisciplinariedad a la que tienen que enfrentarse los profesores, los conflictos en las aulas y la complejidad que implica motivar a los alumnos, constituyen elementos que han ido minando la autoridad del profesor por lo que es necesario “un pacto social de mínimos”.

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