El Presupuesto de Petete

Durante mi infancia, muchos días veía “El libro gordo de Petete” aunque no me gustara (sólo había dos canales). Era un corto televisivo en el que un pingüino algo cursi presentaba una breve animación de carácter divulgativo que finalizaba siempre diciendo: “El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene y yo te digo contento, hasta el programa que viene”.

Los presupuestos presentados la semana pasada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Palma me han recordado a Petete y su libro. Son como una enciclopedia que nos permite conocer cuales serán las políticas de los partidos que nos gobiernan. Además, cumple con las dos premisas del libro: nos enseña y nos entretiene.

Los presupuestos nos enseñan porque gracias a ellos aprendemos que los grandes anuncios del equipo de gobierno son una falacia. En contra de lo anunciado por los dos alcaldes que hemos tenido este año, los únicos ingresos que aparecen en concepto de Capitalidad en el presupuesto corresponden a los convenios de 2011 (3.300.716,05 €) y 2012 (222.624,75 €); y en concepto de subvención de la CAIB por el Impuesto de Turismo Sostenible únicamente figuran 407.429,99 €.

Por tanto, las cantidades que la Comunidad Autónoma debe transferir anualmente a Palma en cumplimiento de la Ley de Capitalidad siguen siendo un dogma: las tenemos por ciertas pero no las hemos visto nunca. Y es una lástima, porque barriadas deprimidas como el Camp Redó o Son Gotleu podrían resultar beneficiadas o se podría rescatar la concesión del parque de bomberos, que lleva camino de convertirse en un pozo sin fondo para las arcas municipales.

Además, como el Libro Gordo de Petete, los presupuestos también nos entretienen, y lo hacen de dos formas:

Por una parte, nos entretienen con las disputas internas en el equipo de gobierno, donde cada partido estira todo lo que puede hacia sus regidurías, en un intento de ganar puntos de cara a las próximas elecciones, lo que ha llevado a Podemos a presentar enmiendas a su propio presupuesto. Increíble.

Y por otra, dichas desavenencias se han concretado en un retraso en la presentación del Presupuesto y una falta de respeto absoluto a los partidos de la oposición, sin apenas tiempo para estudiarlo minuciosamente, y obligándoles a estar “entretenidos” el fin de semana para cumplir con su obligación con la ciudadanía, la más perjudicada.

Habrá que esperar a que aprendan la lección y el próximo año no apuren los plazos, aunque siendo año electoral… probablemente nos entretengamos más.

El presupuesto te enseña, el presupuesto entretiene, y yo te digo, no muy contento, hasta el presupuesto que viene.

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