De los 156 cuerpos, ninguno tiene como causa de la muerte un impacto de bala

Los restos de los cinco vecinos de Formentera fusilados durante la Guerra Civil podrían haberse trasladado al osario del cementerio, según se desprende de los trabajos de exhumación e investigación realizados hasta el momento.

El presidente del Consell, Jaume Ferrer, junto a la consellera de Cultura del Govern, Fanny Tur, y el presidente del Forum para la Memoria Histórica de las Pitiusas, Luis Ruiz, han presentado los resultados de la exhumación, que comenzó el 29 de noviembre.

Los trabajos, han recordado, han sido financiados con una subvención del Govern concedida al Forum por valor de 16.780 euros, además de una aportación del Consell de 4.000 euros.

Asesinados en el 37

El objetivo era la recuperación de los restos de cinco formenterenses asesinados el 1 de marzo de 1937 en el cementerio de Sant Ferran. En concreto, se han realizado seis sondeos interiores y cinco exteriores en este camposanto, que data de 1903.

Desde el Consell han explicado que los sondeos interiores se han realizado en dos lugares donde la tradición popular señala que se podrían encontrar los cuerpos enterrados.

Los exteriores, han dicho, se han realizado con una excavadora y han permitido descubrir que en un muro de la zona existen unos añadidos de cemento para tapar agujeros provocados por un fusilamiento puesto que se han encontrado cuatro proyectiles, uno clavado en la pared.

En el osario, los técnicos han encontrado un fragmento de húmero y dos de cráneo con una erosión provocada por arma de fuego que presentan las mismas características que los encontrados en otras fosas de la Guerra Civil.

Comprobaciones

Según los especialistas, estas lesiones se habrían producido en el momento del fallecimiento. Para confirmar que son los restos que se buscan, el equipo está realizando unas comprobaciones, como investigar el registro civil.

Por ahora, según el Consell, se han estudiado los años comprendidos entre 1941 y 1944 y, de los 156 individuos que aparecen, ninguno tiene como causa de la muerte registrada un impacto de bala.

Así, estas tres piezas óseas podrían corresponder a alguno de los fusilados. La otra comprobación consiste en pruebas de compatibilidad de ADN entre los restos y los familiares vivos. Las cinco familias han accedido a colaborar en estas pruebas, cuyos resultados podrían conocerse en un plazo de dos a cuatro meses.

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