Rajoy rechaza reunirse con Puigdemont

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha avisado este viernes de que el nuevo Ejecutivo que se forme en Cataluña tras las elecciones autonómicas celebradas este jueves estará “sometido al imperio de la ley”. Rajoy ha rechazado la propuesta  lanzada por Puigdemont de reunirse en cualquier país que no sea España.

Rajoy ha comparecido en el Palacio de la Moncloa y, en un análisis de los resultados electorales que dan la mayoría a los partidos independentistas, ha confiado en que el futuro Gobierno de la Generalitat “abandone las decisiones unilaterales y no se sitúe por encima de la ley”.

Es más, ha avisado de que, si no es así, no será posible generar la certidumbre que permita la vuelta de las empresas, la recuperación del ritmo de las inversiones, que cese la caída de ventas de las empresas y que continúen el crecimiento y la creación de empleo.

En este contexto, el jefe del Ejecutivo ha pedido una etapa en Cataluña de “entendimiento y no enfrentamiento” y ha ofrecido “toda la colaboración y voluntad de diálogo constructivo, abierto y realista”, aunque siempre dentro de la ley. “Haré todo lo que esté en mi mano pero no aceptaré que nadie se salte la Constitución ni el Estatuto de Cataluña ni la ley”, ha subrayado.

Es más, no ha dado por hecho que Puigdemont, huido en Bélgica desde finales de octubre, vaya a ser el próximo ‘president’: “Tendré que hablar con aquella persona que ejerza la Presidencia de la Generalitat, para lo cual tiene que tomar posesión de su escaño, ser elegido y estar en condiciones de hablar conmigo”.

En la misma línea, ha recalcado que “la situación procesal” de los ex miembros del Govern “no depende en absoluto de la votación de ayer sino de las decisiones que tome en cada caso la Justicia”, porque son los ciudadanos los que tienen que someterse a la Justicia y no ésta la que deba supeditarse “a ninguna estrategia política”. Él, ha remachado, estará a lo que digan los jueces.

Rajoy ha defendido que toda elección permite abrir “una nueva etapa” y ha confiado en que ésta se base en “diálogo y no en enfrentamiento” y en “pluralidad y no en unilateralidad”. A su modo de ver, la “primera obligación” de todos los actores es cerrar la fractura “que la radicalidad ha generado en la sociedad catalana”, algo que “llevará tiempo” y que, además, “debe venir de la manos de la ley y del respeto de los derechos de todos, las mayorías y las minorías”. La segunda es “normalizar” la situación para crecer y crear empleo.

De hecho, preguntado por el hecho de que los partidos independentistas tengan mayoría absoluta en el Parlament, ha dejado claro que “el problema no es lo que piense cada uno” sino que “los gobernantes tienen que cumplir las leyes”. “El Gobierno de Cataluña no va a ser el único que no tenga que cumplir la ley”, ha remarcado, porque cuando se “violenta” una ley se “violentan” los derechos de las personas.

 

 

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