“No en mi puerta”

Por María Jesús Almendáriz

La Unión de Consumidores y Usuarios (la OCU) ha vuelto a echar mano de una campaña que diseñó para evitar el presunto fraude de aquellos comerciales que sin autorización empresarial o con ella avasallan con su dialéctica a los moradores o inquilinos de las viviendas.

Una práctica que ya sido denunciada en algunos municipios de Mallorca, el último de ellos el Ajuntament de Campos, a través de su Policía Local, que con el aviso “Estafa a personas mayores“, alertaba a los ancianos de que no abrieran la puerta a desconocidos.

comerciales de gasEn esta ocasión los agentes tuvieron que auxiliar a dos personas mayores. Aseguraban que un vendedor supuestamente se había hecho pasar por un asegurador, que entró en la casa de unos ancianos y presuntamente se había llevado cosas que no le pertenecían.

De hecho, la misma Policía Local de Campos confirmaba a mallorcaconfidencial.com que desde el 2013 existe una Ordenanza General de Policía, Buen Gobierno y Convivencia Ciudadana del Ayuntamiento de Campos, según la cual cualquier persona, empresa o asociación que quiera ofrecer un servicio puerta a puerta necesita de una autorización municipal.

La empresa ….. requiere ir a vender…. tal día….. tal hora… en el municipio de Campos.

Es, a groso modo, la solicitud que deben presentar ante el consistorio que posteriormente se valorará, en función del servicio que se requiera.

El hecho es que la OCU tiene la lupa puesta en este tipo de casos y lo muestra duramente cuando se refiere a los comerciales de gas y electricidad.

ANTECEDENTES

Según la OCU, “las compañías comercializadoras de gas y electricidad están usando y abusando de una de las modalidades de venta fuera de establecimiento, que son las visitas domiciliarias“. “Y lo malo, añaden, es que lo hacen de forma poco transparente, sin presentar clara su oferta y, muchas veces, ocultando de qué empresa realmente vienen“.

A consecuencia de ello, subrayan “se aprovechan de que muchos consumidores desconocen en realidad qué tarifa de energía tienen, cuál es el precio real que están pagando e, incluso, cuál es el nombre exacto de la empresa que les vende la energía“.

MODUS OPERANDI

Y la secuencia sigue así, según la OCU: “Les abres la puerta, se presentan, incluso enseñan algún carné... Y entonces empiezan a enredar con palabras para conseguir que les enseñes la factura para poder cambiarte a otra tarifa. Los argumentos para conseguirlo cambian y se van adaptando“. “Cuando un anzuelo funciona, apuntan desde la Organización de Consumidores, rápidamente se transmite entre el resto de comerciales como nuevo argumento de venta“.

¿QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA?

Según la OCU, cuando compramos un producto o contratamos un servicio fuera de establecimientos comerciales (teléfono, internet o en nuestra casa), los consumidores tenemos un plazo de 14 días para ejercer el derecho al desestimiento. Es decir, cambiar clara y llanamente de opinión.

Y alertan que de esta letra pequeña no siempre informan quienes trabajan el puerta a puerta, pero “sí se emplean a fondo con buenas palabras y medias verdades“, puntualizan desde la OCU.

EL MEJOR CONSEJO

Que los comerciales o vendedores de suministros, seguros o cualquier otro producto dejen las propuestas por escrito, sobre todo cuando se trata de gente mayor. 

 

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