13 días de marzo

 

Cada año, cada mes y cada día sucede algo que nos impacta, a veces en positivo y la mayoría desgraciadamente en negativo.

Desde finales del pasado año, más concretamente de septiembre a esta parte, han sucedido muchas cosas que han subido la alarma social a cotas muy elevadas en todos los ámbitos tanto políticos como no, amén claro está de los personales que no trascienden generalmente al público.

Creo que nadie se ha librado, durante estos trece días de marzo, del golpe inesperado que todas las personas presuntamente cabales hemos recibido con el trágico suceso del niño Gabriel.

La reacción ha sido prácticamente de indignación colectiva y ha hecho que las redes sociales se incendiaran de pies a cabeza con todo tipo de comentarios, rozando algunos el extremo de la improcedencia.

Ha saltado a la palestra la revisión del código penal por la condena de cárcel permanente revisable y en las redes sociales se ha llegado al insulto y a la demagogia partidista. Yo uso las redes sociales, por desgracia algunas veces me he sentido dolido por comentarios absolutamente insultantes en lo personal y quizás yo mismo, por el hecho de la inmediatez, haya molestado a alguna persona, no siendo esta mi intención, pero no se puede politizar en momento alguno, la triste desgracia y el horrendo crimen habido aunque una cosa muy diferente es que la sociedad civil organizada o de forma personal sus integrantes, soliciten a los partidos políticos y a sus dirigentes la no derogación de esta ley que en sí misma no encierra una pena de cadena perpetua por ser revisable, teniendo esta sociedad y no puede reprochársele duramente, algún desgraciado desatino en la forma de hacerlo si un momento lo hace inadecuadamente.

Cierto es que a muchas personas y a determinados colectivos no les gusta esta ley penal y los partidos que desean derogarla muy posiblemente lo desean no por el fondo de la ley, si no desgraciadamente por la razón de quien la aprobó y esto es absolutamente lamentable y reprobable.

Trece largos días de marzo, son los que han pasado, de angustia por parte de unos padres y familiares que han perdido lo que más querían y no solo a una inocente criatura por parte de una familia, si no también por la desgracia acaecida en la de la presunta asesina, estos hechos y estos trece días de marzo nos tienen que hacer reflexionar a todos, esta rabia transversal no puede ser mezclada con la política de partidos ni el pueblo puede ser manipulado por ellos, esta cuestión es una cuestión de conciencia y nuestra conciencia debe serenarse para juzgar adecuadamente y castigar al culpable, al que como no, también tenemos el deber de compadecer, la familia ha perdido un ser querido, ambas familias, una podrá recuperarlo si existe regeneración, arrepentimiento y justicia, la otra jamás aunque, la que lo ha perdido, seguro que no se alegra del dolor ajeno del encarcelamiento y lo compadece, quizás perdone, yo posiblemente no lo haría. Estos trece días de marzo creo que a todos deben darnos mucho que pensar.

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