“Todos los niños son inteligentes, hasta que entre el maestro y los padres se encargan de embrutecerlos”

Titulo estas líneas con una frase de Francisco Giner de los Ríos, frase que creo es muy elocuente y cierta. Pero podríamos sustituir la palabra “inteligente” por “bondad” o “humanidad”, y nos traería a recuerdo la frase de Rouseau: “el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad el que lo corrompe”. Frase que alude a ese estado de génesis social en que los niños y niñas aun no han sido contaminados. El Bullyng es una expresión que reproducen nuestros menores como proyección de una escala de valores contaminada que les hacemos llegar por múltiples vías.

Deberíamos permitir a nuestros docentes que lleven al máximo una instrucción completa en los valores de los Derechos Humanos y Derechos del Niño. Para ello, la figura del docente no puede distorsionarse por los niños y familias, por lo cual la consellería de educación no debería entregarle obligaciones punitivas y de arbitro fuera de sus capacidades como docentes a nuestras profesoras y profesores. Convertir los centros en opacos lugares, donde se desnaturaliza al docente pidiéndole que haga de policía y de Juez, que maneje información sensible y propia de otras instituciones sin valorar lo que implica en la protección de datos, es una absoluta irresponsabilidad. Las consecuencias las vemos a diario, el profesor ha dejado de ser esa figura querida y respetada por toda la comunidad, y por contra, recibe agresiones de alumnos y familias.

Entregarle la responsabilidad de qué y que no es Bullyng al profesorado y a la dirección de los centros implica una absoluta incapacidad de comprensión de lo que es un Estado de Derecho. El sistema tiene sus propios recursos de defensa, y simplemente hay que darles el lugar que hay que darles -hablo de la fiscalía de menores- así como hay que hacerlo con nuestros valiosos docentes. Me decía en los pasillos del parlament, un diputado de Menorca, que cómo iban a comunicar a fiscalía cada pelea entre alumnos. Tal reducción del problema de fondo indica una incapacidad de comprensión del sistema jurídico, y en primer orden una confusión de categorías, entre lo anecdótico y lo delictivo. Tal criba, tal diferenciación no se pueden determinar en los centros educativos. Hay quien busca la confusión deliberada para situar a los funcionarios como escudo en lugar de legislar.

Recomiendo a toda persona que esté interesada o afectada en este problema del bullyng, aquí en Baleares, que busquen en google el “diari de sessions de la comissió de cultura i esports” del día 22 de marzo del 2018, y que acudan a la página 1324-25 para leer las declaraciones del sr. representante de la fiscalía de menores, José Díaz i Cappa. Y será inevitable llegar a la conclusión a la que llegué yo misma cuando pido que se aplique el protocolo en el orden que pide el fiscal, que se derogue la instrucción 1/2017 que desvirtúa el texto original del protocolo contra el acoso, o en consecuencia, que el máximo responsable político en la materia asuma sus responsabilidades en lugar de escudarse en los centros y profesorado.

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