Mallorca Confidencial

Jueves, 29 septiembre 2016

‘Luna’, Barbero y los animalistas, o el peligroso juicio de las Redes

‘Luna’, Barbero y los animalistas, o el peligroso juicio de las Redes
abril 28
15:28 2016

El reciente caso del pitbull fallecido por leishmaniosis en el Coll den Rebassa, y que ha provocado una feroz campaña en contra de su sueño, sirve para poner nuevamente sobre la mesa el debate sobre cuáles son los límites a la hora de denunciar el maltrato animal.

Más de 25.000 personas firmaban durante el pasado fin de semana la petición publicada en Change.org para que la justicia castigara duramente a Antonio Pericás Maestro, el propietario del can que según los animalistas habría muerto de hambre.

La realidad, según el informe veterinario ya publicado en varios medios, es que ‘Luna’ se ‘estaba en muy malas condiciones, deshidratado y presentaba úlceras’, pero no perdió la vida por el maltrato, hasta el punto de que desde Cort entienden que no existen hoy motivos para la imputación de Antonio Pericás, quien asegura temer por su integridad física, y que ya ha encontrado frente a su domicilio pintadas que le acusan de ser un asesino.

Con toda la cautela de dos asuntos pendientes todavía de resolución judicial, lo ahora vivido recuerda a lo que pasó hace poco más de un año con el instructor de delfines José Luis Barbero, quien se quitó la vida voluntariamente tras una brutal campaña de desprestigio lanzada en su contra, en la que se le acusaba de maltratar a los delfines de Marineland.

No hubo tiempo a estudiar la veracidad de las denuncias y apenas quedó margen para que él se defendiera. Barbero se suicidó en su coche, en el aparcamiento de Son Sant Joan, entre vítores de muchos de los que a través de Twitter ya le habían condenado desde el minuto cero.

En un estado de derecho en el que se respeta la presunción de inocencia hasta que el juez no dictamine lo contrario, resulta chocante la impunidad con la que algunos llevan a cabo estos juicios sumarísimos, a veces de consecuencias fatales, y en los que no cabe la réplica.

Al fin y al cabo, si Antonio Pericás ha de pagar un precio por la muerte de su perro, debería ser la justicia y sólo la justicia quien lo hiciera. Lo contrario es entrar en una senda muy peligrosa.

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1 comentario

  1. Sara
    Sara mayo 01, 01:34

    Mire caballero, perdone pero NO. La leishmaniasis es una enfermedad crónica, pero tratable. Un perro que se contagia de esta enfermedad, si se lleva al veterinario cuando se empiezan a detectar síntomas y se le trata correctamente, no sólo no muere, sino que llega a tener una calidad de vida más que aceptablemente. Quizás Luna no muriera de hambre, pero si se la dejó en una terraza sin darle la atención veterinaria que su enfermedad requería hasta que la enfermedad acabara con ella. Si eso no es maltrato animal, explíqueme usted que es. Un poco de rigor periodístico está a una búsqueda en Google o una llamada a un vererinario.

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