¿CREAR UNA EMPRESA?

Vivimos una verdadera burbuja emprendedora, fiamos el futuro de todos a la ilusión de unos pocos. Hágase emprendedor es el mantra que se repite en múltiples foros de economía y empleo. Recibimos cantidad de cantos de sirena para mejorar nuestras competencias emprendedoras: másteres, cursos específicos, concursos, líneas de crédito, incubadoras-aceleradoras,…  Hasta leyes: una autonómica y una estatal. La música suena bien pero la letra: “España cae al puesto 142º de 189 entre los países con facilidad de crear negocios”. Eso es lo que dice el Banco Mundial.

Burocracia, cuotas de autónomos, financiación… son la otra cara de la moneda del discurso emprendedor. Una cara, a veces con aristas. La del emprendedor que lo pierde todo: indemnización por despido, capitalización de la prestación por desempleo, patrimonio personal… Demasiado “cuento de la lechera”, demasiado sueño de pelotazo y demasiado emprendimiento a ojo de buen cubero.

¿Visión negativa? No, optimismo informado.

No vamos a entrar en las disquisiciones de si el emprendedor nace o se hace, si se emprende por necesidad y no por pasión… Se emprenda como se emprenda y se emprenda por lo que se emprenda, mejor hacerlo con método y con red.

Hacerlo con método significa trazar una hoja de ruta clara, partiendo del análisis de las posibilidades personales (competencias y habilidades), analizando el ecosistema en el que nos vamos a mover (socios, partners, clientes, prescriptores, amigos, enemigos, competencia, contexto,…) y definir más que un plan de negocio, un modelo de negocio pues en un mundo cambiante solo es el cambio lo que permanece y lo que necesitamos pues, es nuestra capacidad de adaptación a los cambios; desarrollar habilidades de liderazgo situacional.

Hacerlo con red significa desarrollar un modelo escalable, programado, mejor si es autofinanciado que si requiere financiación externa. Empezar con lo justo y crecer a medida que crece la facturación, siempre con un plan B, con una salida prevista en el caso de que las cosas no funcionen como habíamos previsto.

Quizá nos resulte útil esta mini CHECK-LIST del pre-EMPRENDEDOR:

  • Autoanálisis de competencias y habilidades personales para emprender
  • Mapa del ecosistema en el que nos vamos a mover (colaboradores, clientes, competencia,…)
  • Planificar el primer mes, el primer trimestre y el primer año para prever posibles riesgos
  • Mínimos recursos de subsistencia, la mínima cantidad de dinero que necesito para no quedarme sin gasolina a mitad del trayecto
  • Plan B, lo que voy a hacer si esto no me sale bien a la primera

Conclusión: no es obligatorio montar una empresa pero, si se hace, mejor hacerlo bien. Método y sentido común serán nuestros mejores aliados.

Toni Roig es pedagogo de empresa en Agencia de Aprendizaje.

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