Aouate y Karpin, la pareja del año (2-0)

Cuando Biel Cerdà y Lorenzo Serra Ferrer regalaron el club a un cualquiera llamado Dudu Aouate firmaron quizás la sentencia de muerte para un club ya herido gravemente tras la deplorable gestión realizada por el de Sa Pobla en todos los aspectos. La triste figura del israelí no ha aportado nada al Mallorca, salvo más confusión en el apartado institucional y una decisión deportiva que pesa como una losa para la entidad.

Aquella idea de echar a Miguel Soler y Vicente Engonga para traerse a Valery Karpin diez días antes de que arrancara el Campeonato sólo ha servido para hundir a un equipo que camina sin rumbo por el fondo de la clasificación, habiendo sumado tres puntos sobre 21 y viendo ya la permanencia cinco puntos. Una situación casi terminal que sólo se arregla pasando por caja, y abonando unos 400.000 euros que obviamente no se tienen. Ese es el legado del gran mallorquinista Dudu Aouate.

Este domingo en La Romareda el Mallorca no ha sido goleado. Esa es la novedad. Lo demás, lo de siempre. Una derrota más, no jugando peor que el rival en este caso, pero con los mismos frutos.

Jaime Romero, que había salido pocos minutos antes al terreno de juego, ha culminado en el 68 un gran contraataque para superar a un Cabrero dubitativo y poner el 1-0 que ya resultaría imposible de superar para los isleños, antes de que en el 89 llegara la sentencia (2-0).

El consejo de administración se reúne este lunes a partir de las cuatro de la tarde para tratar la ampliación de capital y para destituir al ex-portero, que ha escrito una página negra más en la historia reciente del club.  Lo lógico y normal es que Karpin sea despedido de forma fulminante, aunque está por ver que los consejeros sean capaces de hacer algo lógico y normal, más aún con la enorme carga económica que la destitución del entrenador supone.

Gracias, Aouate.

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