“Dudamos de la capacidad intelectual del que es incapaz de hablar catalán despues de 2 años”

El Govern dejaba claro esta semana que no se responsabilizaba del fracaso de los alumnos de Baleares por ser los peores en Lengua Castellana en Selectividad y salvo algunas reacciones muy puntuales manifestando una lógica preocupación, el asunto ha pasado sin pena ni gloria porque el foco ahora mismo está puesto en la sanidad.

Un foco que ha traspasado las fronteras autonómicas para extenderse a todo el territorio español y últimamente no hay acto o reunión en el que los políticos se pronuncien sobre el ya conocido como el decreto del catalán en la sanidad balear, al que los de MÉS per Mallorca tachaban en sus comunicaciones internas como el más avanzado por encima del de Cataluña e incluso del País Vasco.

Es el decreto de la sanidad que convierte en requisito conocer la lengua catalana a un nivel B1 para médicos y profesionales de la enfermería y a un nivel C para los trabajadores del sector sanitario que estén adscritos a labores de la Administración, al igual que el resto de funcionarios de la comunidad autónoma.

Salvo el sindicato de médicos Simebal y el CSIF, el resto, CCOO y el de enfermería Satse, dieron su visto bueno a esta norma que será oficial próximamente.

Sin embargo el debate en la sociedad sigue abierto y continúan las voces a favor y en contra, visiblemente mucho más minoritaria estas últimas, aunque desde la plataforma cívica Mos Movem opinen todo lo contrario y aseguren que son más los ciudadanos que no están de acuerdo con que la lengua cuente más que la excelencia profesional.

A favor, además del partido en el Govern de Francina Armengol, el PSIB, está toda la corriente de MÉS per Mallorca, impulsores del decreto, que a pesar de que no han conseguido imponer el nivel B2 a médicos y Enfermería, continúan defendiéndolo y criticando ácidamente a quienes vienen de fuera y no están por la labor de sacarse el título de un idioma habiendo otro cooficial.

Debates y voces como la de Pere Sampol, el otrora líder del PSM, la formación que actualmente es la corriente mayoritaria en MÉS per Mallorca que ha pasado la línea de la crítica y se ha colocado en la de ataque al referirse a quienes no están dispuestos a poner el catalán por delante de su profesión.

Olvidando, quizá lo políticamente correcto, les ha dicho: “Nos deberán permitir que dudemos de la capacidad intelectual de una persona que es incapaz de comunicarse en una lengua cooficial de un territorio después de dos años de vivir y ejercer la profesión. Que me perdonen, pero o no es muy listo o aún peor, tiene prejuicios lingüísticos contra la mayoría de ciudadanos de (este) territorio, los cuales obligatoriamente interferirán en la buena práctica de la profesión”.

Y añade el exdirigente nacionalista: “Me da tanta pereza sacarme el certificado, escribía uno de los opositores. Sinceramente, negarse a esta exigencia mínima es una auténtica grosería y un menosprecio al Pueblo que pretenden atender profesionalmente“.

 

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